LA TRANSFORMACIÓN DE MÉXICO-LA REIVINDICACIÓN DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA (LA REPÚBLICA MUNICIPAL MEXICANA)
Que se sienta el power mexicano, que se sienta todos juntos como hermanos porque somos más y jalamos más parejo, ¿por qué estar siguiendo a una bola de pendejos? que nos llevan por donde les conviene y es nuestro sudor lo que los mantiene, los mantiene comiendo el pan caliente y se pan es el de nuestra gente.
Dame el poder
Molotov
Introducción.
Desde las ciencias políticas e históricas hay que leer
bien las coordenadas conceptuales de la crisis social, económica y pública que
vive el Estado mexicano y sus instituciones, así que primero hay que observar
que recuperar la Funcionalidad Institucional del Estado mexicano, lograr una auténtica División
de Poderes, un Sistema democrático de Partidos
Políticos, y fundamentalmente, que La Política y La Democracia sirvan como
instrumentos de la res pública para
la igualdad, el progreso, la libertad y el bienestar de los mexicanos, no
significa la 4ª Transformación de México, significa llanamente retomar la
funcionalidad del sistema democrático y del Estado mexicano perdida en un
escenario de obsolescencia y decadencia de la política y de la clase política
mexicana, por lo que, hoy vivimos los mexicanos una
disyuntiva, o bien se impone la vuelta a una praxis política que venía
funcionando fuera de los parámetros legales y democráticos, cimentada en la vorágine pulsional individual narcisista del poder unipersonal que ejercía el todopoderoso
y omnipresente sistema presidencialista, o bien realizamos una real transición
hacia la democracia y aguantamos los últimos esténtores del viejo sistema político
que se niega a fenecer.
Todavía no hay 4ª Transformación de México, lo que sí está ocurriendo, y lo encabeza ejemplarmente, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, es una Revolución Moral y de la Esperanza, Revolución de la Ejemplaridad en el proceso de restituir la normalidad perdida de la funcionalidad Institucional del Estado Mexicano.
Si bien es cierto, el diagnóstico monotemático es correcto, la
degeneración de la res pública es la
corrupción, y restituir la funcionalidad perdida del estado mexicano y sus
instituciones un asunto principal del gobierno de la república y de todos las y
los mexicanos, porque simplemente el poder público estaba y está atravesado por
intereses privados de grupos, también es cierto, que eso no es suficiente para
hablar de una 4T y mucho menos de una reivindicación de los fines perdidos de
la revolución mexicana, puesto que se necesita, como lo he dicho, que haya una
verdadera democracia donde el pueblo mande, y el gobernante mande obedeciendo.
Sé que esto no es fácil, porque estamos hablando de revertir un sistema político global, donde la pirámide del poder público es vertical y omnipresente en todos los asuntos públicos, y que la historia mundial se fue construyendo en base a esos proceso de globalización política y económica, aunque, principalmente, la crisis sanitaria del coronavirus, la crisis económica y geopolítica, y anexamos la crisis de sostenibilidad y sustentabilidad que conlleva la crisis energética mundial, están obligando a repensar ese marco conceptual de lo público y el concepto del hombre.
Así que pensemos que el intento de hablar de una transformación
(revolución) en México, tiene que ver con analizar y responder a cómo fue
posible la degeneración de la política y de lo público, por lo que las
simplezas no nos ayudan, hablar de cultura, psicología, naturaleza, etc., esto
no nos sirve sino podemos contextualizar lo que ha sucedido, lo que está
sucediendo, y hacia dónde vamos y qué debemos hacer para que “lo nuevo” sea
mejor que “lo viejo”.
Contexto.
Si hacemos una línea en el tiempo,
podremos decir que del periodo post revolucionario, en la mitad de ese tiempo
se construyeron las instituciones sociales y políticas para organizar la vida en sociedad de los mexicanos, y la otra
mitad, fue el periodo demiurgo y oscurantista que hicieron que la
política y el Estado mexicano, su funcionalidad, estuviera yuxtapuesta a los
intereses de una clase política, y para ello, esa clase política iba
construyendo mecanismos y entramados de complicidades para mantener el poder
público y un cierto equilibrio, mecanismo que hacia funcionar las instituciones
públicas y al mismos Estado ad hoc de
los intereses de esa clase política, clase política que paulatinamente se fue
deteriorando y gangrenando por un relevo generacional sin “oficio político”
(y entiendo por “oficio político” la capacidad de esa clase política de mantener un
equilibrio entre los intereses
públicos con los personales), que destruyeron toda capacidad de legitimación e
interlocución con la ciudadanía. Es indispensable entender que esa cultura de la simulación, y esa
superestructura de poder que estaban por encima de la funcionalidad de las instituciones públicas y del mismos Estado Mexicano fue lo más grave que hizo
esa clase política, porque prácticamente el Estado
Político, las instituciones públicas, y el estado de derecho fueron secuestrados
y dejaron de funcionar con
autonomía e imparcialidad, propiamente el Estado y el poder público era un
asunto personal, por lo que el reto es mayúsculo del nuevo Gobierno de la
República, puesto que lo que está haciendo
es Restituir la Funcionalidad Institucional del Estado, ni siquiera estamos en la antesala de hacer
políticas públicas, porque todo las redes institucionales del estado mexicano estaban
corrompidas y funcionaban de acuerdo a los
intereses de esa mafia en el poder, y esto no es poco cosa, puesto que tenemos que tener Instituciones públicas funcionando correctamente para que podamos hacer
políticas públicas que realmente resuelvan los graves problemas que vive
México.
Antecedieron tres momentos de inflexión en la historia
de México, la Independencia, la Reforma,
y la Revolución, los tres grandes movimientos sociales ocurridos en México que
hicieron transitar a México de “forma violenta” de un estadio de cosas a
otro totalmente diferente:
La Independencia, de la servidumbre a la península
Ibérica a la autonomía, y el intento de construcción de un Estado propiamente
mexicano.
La Reforma, que establece la secularidad de las instituciones públicas y el gobierno, es
decir la separación entre el Estado y
la Iglesia, y el fin de la dictadura de Santana.
Y la Revolución, un movimiento violento que pone fin a
la dictadura de Porfirio Díaz e inicia la instauración del “Sistema Democrático”,
este último movimiento se degeneró y terminó por instaurar una especie de
“dictadura perfecta” del sistema presidencialista mexicano.
Hay un tiempo trascendental de acento en la historia
post revolucionaria de México, a partir de que se instala “la dictadura perfecta” o “la
democracia de la simulación”, la clase política mexicana logra
perversamente mantener el poder a
partir de un supuesto equilibrio entre sus intereses privados y los públicos, y una red de
complicidades.
El
periodo post revolucionario creó un poder público piramidal, vulnerable y
propicio para el deshago de los apetitos, se suma a esto, la estructura
psíquica de masas del mexicano necesitado de una figura parental mágica, y la
tradición prehispánica del gran Tlatoani, omnipresente, omnisciente, que se
mimetizó en los asuntos de la res pública,
incluso como una normalidad cultural, pública y psíquica, por lo que todo
intento de una transformación pacifica, también la podemos nombrar
“revolución”, tiene que pasar por restituir la funcionalidad del Estado
mexicano y sus instituciones, y consolidar una la cultura de la transparencia,
legalidad, honestidad, y ética con que deben conducirse los que gobiernan y los
políticos, pero también, los empresarios y los ciudadanos, a partir de ahí,
creo que vamos a poder construir un nuevo modelo político que fortalezca una
democracia realmente participativa e incluyente en el acto de gobernar, y un
sistema de partidos con diferencias ideológicas y políticas que contribuya a la
división de poderes, y no como una formalidad de la teoría política, sino
fundamentalmente, educando a su militancia y simpatizantes en las cuestiones de
la polis y de la sociedad, educándolos en la cultura de la higiene social, la
solidaridad y la paz.
Particularmente creo que la mejor forma de nombrar éste momento histórico que vive México, es señalándolo como una reivindicación de la revolución mexicana, una corrección del desvío histórico de sus fines, puesto que no logró sus propósitos ni ideales de justicia social, ni honró la sangre derramada por miles de mexicanas y mexicanos, degenerándose durante el periodo de retroceso post revolucionario, el punto histórico de inflexión lo podemos ubicar en el asesinato de Francisco I Madero, en una dictadura democrática “perfecta” de simulación y corrupción, práctica de la clase política que se ha vivido con una pasmosa normalidad, “el que no tranza no avanza”.
Las fuerzas reaccionarias y su lucha contra la transición democrática.
Hay un intento visceral y enfermizo por evitar ver esa
diferenciación del antes y el después, que tiene que ver con una transición
democrática necesaria e ineludible, si se quiere resolver los graves problemas
y perfilar a nuestro México a un futuro mejor, y la revuelta pragmática que he
nombrado como “la revolución de los fifís”, que no plantean una alternativa de
proyecto de nación, y se mueven por intereses privados.
No dudo que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, sepa que las resistencias y las fuerzas reaccionarias es una fuerza poderosa, y no por los ideales ni por sus propuestas, ni por la gente que mueve, sino porque son los que han tenido el poder en México, y fundamentalmente, el poder económico, y quienes han utilizado a la política para legitimar el saqueo y sus privilegios, y a los partidos políticos (PRI,PAN, PRD) como sus instrumentos de concreción de sus funestos fines; quienes son los responsables de la crisis del sistema de partidos en México, por eso, vemos como perversamente sabían que los maltrechos partidos políticos, principalmente, el PRIAN, no les podían servir para su movimiento de resistencia a la transición democrática, y los hicieron a un lado, mimetizándose en un pseudo movimiento social y popular, aunque su discurso pobre, su estrategia sincronizada y pululante en las redes que revelan inversión de dinero, y su estrategia de comunicación fascista de repetir incesantemente, sin el menor escrúpulo, mentiras e información tendenciosa, delatan sus intenciones de revancha y volver al poder público.
Pero el problema de México no son esos “fifís revolucionarios”, y creo
que también de nuestra presidente AMLO, es, por un lado, cómo hacer que los
partidos políticos se liberen de su pasado y sus amos, y ayuden a consolidar la
transición democrática, y por el otro lado, cómo hacer que realmente ocurra una
revolución (4T) pacifica que voltee la pirámide del poder público, y haga
ejercer una real y efectiva democracia.
Causas de la zozobra de la democracia de la
simulación.
Esa clase política en el poder naturalmente se avejentó y buscó un “relevo generacional”, un relevo que le garantizará la perpetuación en del poder público, y esto sucedió al inicio de los últimos 5 sexenios (Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto), fue así como se apostó y se vio en los tecnócratas como la mejor opción para ese “relevo generacional”, relevo que se inicia con Carlos Salinas de Gortari, quien encabeza ese aciago “relevo generacional”.
Fue la crisis del 86 y el movimiento zapatista los acontecimientos que despiertan violentamente a esa bisoña clase política del sueño placido en que habían caído, del espejismo de que estaban seguros que los habían elegido bien y eran los mejores para heredar el erario público mexicano sin problema alguno, es ahí donde comienza una espiral de degeneración sin retorno del poder público, hasta llegar a la crisis social e institucional que hoy vivimos.
La fracasada transición democrática, el colapso de la maquinaria política “perfecta” de complicidades
y simulaciones.
Es durante los últimos 36 años,
en el sexenio de los sexenios apocalípticos y mortales de la historia reciente
de México, donde ocurre una pseudo transición democrática encabezada por el PAN, que terminó en fracaso y en un ejercicio político
de más de lo mismo, con razón AMLO acuña el neologismo PRIAM para significar que el PRI y el PAN
son “lo mismo con los mismos”, entran tanto el PRI y el PAN en un proceso de
degeneración política y de descomposición, y se
invalidan de ser interlocutores de la sociedad mexicana, la oposición de
AMLO se consolida hasta asumir el poder político en el 2018 con un triunfo
electoral contundente y arrollador, ganando la presidencia de la república y la
mayoría del congreso de los diputados,
senadores y gubernaturas en disputa.
Si bien es con Salinas de Gortari que se inicia
la debacle de esa
clase política, fue la segunda oleada de los “relevos generacionales” quienes
les dieron el tiro de gracia no tan sólo al PRIAN, sino desgraciadamente
también al Estado mexicano y sus instituciones, no advirtieron, por la
confianza que depositaron en la maquinaria política “perfecta” de complicidades
y simulaciones, que se cernía una sustitución aun peor, unos herederos aún más
letales, una clase de políticos “sin
oficio político”.
El asesinato de Luis Donaldo
Colosio hace que Ernesto Zedillo llegará al poder casi muerto, a administrar la
decadencia del PRI y ser el presidente priista que pierde la presidencia de la
republica después de 71 años consecutivos, le sucede en el poder público el
panista Vicente Fox (el guadalupano), un miope, ignorante y narciso, con su
visión de empresario minoritario que no pude ver ni asumir la gran
responsabilidad histórica que tuvo en sus manos de consolidar una verdadera
transición democrática en México, y aprovechar las bonanzas petroleras para
cerrar un poco la brecha entre los dos México, el de la inmensa mayoría de
pobres y los pocos privilegiados ricos, al Vicente Fox lo sustituye su
correligionario el generalísimo Felipe Calderón, que envalentonado pensó que
gobernar era a través de las armas y la impostura, y metió a México en una
espiral de violencia y anarquía con su “guerra contra el narcotráfico”, por
último, sobre Calderón Hinojosa, recordemos que hay muy
pocos secretos o verdades que no se desvelen tarde que temprano, como lo que
ocurrió en el año 2006, en las elecciones presidenciales donde salió ungido
Felipe Calderón Hinojosa, elecciones fraudulentas, que más tarde, incluso un
contendiente, Roberto Madrazo Pintado dio fe: “reconoció a través de un
programa radiofónico que en sus
actas, el entonces candidato del PRD y hoy presidente, Andrés Manuel López Obrador, se encontraba arriba en los
resultados y no el ex presidente de México, Felipe Calderón, en la entrevista con el periodista Emmanuel Sibilla, Madrazo
Pintado aseguró que él no entregó las actas donde se demostraba el
triunfo de López Obrador (porque
nadie me las pidió) y aseguró
(que el costo político de darlas a conocer hubiese dinamitado la vida
democrática del Instituto Federal Electoral, del sistema político y la vida democrática del país)",
confesión que demuestra como la vida institucional y la democracia estaban
secuestradas por una clase política
que se relevaba en el poder
a conveniencia, y a costo de lo que fuera, y lejos de la consciencia del
bienestar común de los mexicanos; a Calderón
lo sustituye Enrique Peña Nieto, quien recupera la presidencia al PRI,
gracias a un impresionante marketing jamás visto, con justeza lo podemos
nombrar el presidente de ficción tele novelesco, de aberrante ignorancia y
analfabeta, quién culminó de permear la obsolescencia de la praxis política
basada en la simulación y la corrupción en México, y fue quien planifico un “un relevo del relevo
generacional” para evitarlo.
Y lo peor estaba por venir, el
arribo de la horda de juveniles políticos, voraces de poder e inexpertos para
la gobernanza, descendientes de los tecnócratas (salinas y compañía), pero sin
dieces y grados académicos. Seguro Salinas de Gortari (PRIAN) pensó que podría
salvar la debacle y perpetuarse en el poder a través de ese mortal “relevo del
relevo”, por cierto, casi todos esos juveniles políticos aupados al poder
público principalmente como gobernantes, terminaron con problemas judiciales y
administrativos. Todo esto ocurrió durante los últimos 18 años, los dos
sexenios panistas, y principalmente, durante el sexenio de Peña Nieto, donde se
da dicho “relevo del relevo generacional”.
Proceso Civilizatorio, Transición Democrática y Reconciliación Nacional.
Es pertinente, en estos tiempos
de falta de memoria histórica, si
no queremos repetir la historia, recordar los mexicanos que la participación
política no termina en el sufragio, y que la construcción del nuevo México no
es sólo de los profesionales de la política, ni de un solo hombre o partido
político. Que no debemos caer en el silencio y en el dogma, puesto que por no
pensar ni tener memoria histórica es por lo que ha ocurrido lo que ha ocurrido.
Es importante señalar que
desvelar la decadencia de la “clase política” como el factor determinante de la
crisis social y política que vive el Estado Mexicano, no condiciona la posible
emergencia de un posible Proceso Civilizatorio de Transición Democrática y
Reconciliación Nacional, aunque éste si entraña
la condición de que esa clase política asuma la total responsabilidad de esa
crisis sin excepciones, porque no hay justificaciones validas, somos historia y
nuestra historia nos define, aunque por lo que vemos esa clase política no está
dispuesta a dejar el poder en manos de los ciudadanos, aun cuando saben que de
facto vivimos un estado de emergencia, y que es urgente sentarse a hablar en un
plano de igualdad y sinceridad para sentar las condiciones políticas,
económicas, legales, reformistas, éticas, y epistémicas que determinen el nuevo
marco conceptual y los procesos civilizatorias pertinentes que encamine al
Estado Mexicano y al poder político a su Regeneración, a un nuevo Marco
Conceptual y Procesos Civilizatorios condiciones sine qua non para que el estado de derecho
no se ponga entre dicho y funcione, además de instituir una hoja de ruta que garantice el
cumplimiento de dicho proceso
civilizatorio de transición democrática y
reconciliación nacional e impida que se detenga el diálogo por la
transformación de México, y continué operando el puro poder político
excluyente.
La espiral de violencia, la
ausencia de un espíritu republicano sólido, el crecimiento económico nulo, la
carencia de certeza de futuro de
nuestras nuevas generaciones de mexicanos, la grave y peligrosa crisis del
sistema de partidos, sistema de partidos fundamental para la pluralidad y el
equilibrio de poderes, la crisis sanitaria del coronavirus, la ausencia de un
proyecto de nación incluyente y actual que permita con eficacia
hacer frente a los exabruptos de violencia, marginación, pobreza y crisis
sanitaria del covid19 que vive la sociedad mexicana, las prácticas políticas
pobres que reproducen la simulación y la lucha vacía por el poder, y la
sustitución de los ideales
positivos por actos pulsionales, demuestran que la política no sirve y es obsoleta,
puesto que continua
sirviendo y es una extensión
de los intereses particulares y del Imperio, evitando que se recupere la sana y
eficiente funcionalidad del Estado Mexicano para que se creen los instrumentos
e instituciones públicas que resuelva los graves problemas que paulatinamente
han gangrenado la vida pública en México.
Hay que insistir que nuestro
buen intencionado presidente de la república no puede cargar sólo al lomo con
la necesaria e ineludible 4ª Transformación de México, porque la crisis social
y moral que vive México tiene su origen en el pasado, y es un tema que implica
corresponsabilidad, espíritu demócrata, y consciencia social que todavía no
existe.
Por otro lado, es patético
observar cómo la oposición sólo ha basado su participación política a expensa
de los errores que cree son responsabilidad únicamente del gobierno de la
república que encabeza Andrés Manuel López Obrador, omitiendo perversamente, y
comportándose como si no supieran que ese estado de degeneración del poder
público y los graves problemas fueron encubados y creados por el uso que
hicieron personal del poder público, llegando a hacer desaparecer la
funcionalidad formal del Estado y sus instituciones, sustituido por un
metalenguaje de un poder de grupos que se iban relevando, ¡no ha habido
Estado!, sólo grupos de gavillas y buitres ejerciendo el poder público de forma
personal, por eso ahora no tienen la calidad moral para señalar a AMLO de ser la causa de estos graves
problemas que vive México, y
situar en el presente la ineficiencia del Estado Mexicano. AMLO apenas está
tratando de recuperar la Funcionalidad del Estado Mexicano, por lo que la
vuelta al pasado de esos retrogradas no es una opción ni una alternativa, el
camino está trazado, primero, recuperar la
Funcionalidad del Estado Mexicano, después, podemos luchar democráticamente por
la idea de nación, sociedad y hombre que sea lo mejor para nuestra patria.
¿Qué debemos hacer para
que esa Cuarta Transformación de México sea
pacífica y ocurra?
Estoy convencido que México es otro, y que debemos partir desde conceptos que no tomábamos en cuenta, y que son vitales, la demografía, la psicología, la cultura, etc., después el marco conceptual que construimos para ordenar la vida en sociedad, que tiene ver con la ilustración y todo ese período romántico del hombre racional, ideas importados de la vieja Europa, y posteriormente, la revuelta de las ideas que debemos dar para barajar otras ideas de los realmente mexicano, el contraste entre lo global y lo local.
A veces veo que el debate de lo público es bizantino y dogmático, porque siempre se cae en un auto referenciación, apelar a una falacia de la autoridad, en éste caso, a ese marco conceptual importado y plasmado en nuestra Constitución, nuestra biblia laica, y se pretende pensar que sólo es cuestión de actualizarla y cumplirla, pero creo que ahí está el problema contemporáneo, y no es privativo de México, la pirámide del poder es global.
Por lo que la mirada y las acciones vanguardistas tienen que apuntar a lo contrario de la pirámide del poder global, al poder local, al poder comunitario.
La degradación del Estado y sus instituciones tienen que ver con la falta de corresponsabilidad, que es lo que ha faltado, la cultura de la corrupción y la simulación ha y está sucediendo por la falta de corresponsabilidad y una cultura crítica del gobernado, por lo que es importante tomar en cuenta que la responsabilidad de la sociedad no termina con el sufragio (voto), hay que cogobernar, y para ello, hay que voltear la pirámide del poder presidencialista y construir canales de participación ciudadana efectivos.
No podemos volver a la frivolidad y a la cultura de la simulación, pero para ello, la participación ciudadana es fundamental, debemos ser los fiscalizadores de la política y del poder público.
Aunque ahora la verticalidad del poder público impide cualquier forma de fiscalización y transparencia, tenemos que voltear la pirámide del poder público, y empoderar los instrumentos y “figuras de participación ciudadana”, y no con formalismos auto legitimadores de la centralidad, sino aupando a esas figuras en la administración, planeación y deliberación de la planeación presupuestaria de las políticas públicas, de tal suerte, que la tentación de abusar del poder público, se vaya acotando desde las bases, que con la inversión de la pirámide del poder público serán la cúspide. En la obtención de dinero y beneficios personales se resume el abuso del poder público, y a eso llamamos corrupción.
El sistema política actual se sigue jugando y buscando quién fiscaliza a quien, y creando figuras sin la capacidad de acotar el abuso del poder público, en otras palabras, seguimos jugando a que la democracia existe y que el poder es el del pueblo, y este juego no es privativo del México, la democracia ha servido para legalizar pero no para legitimar, voltear la pirámide del poder público es una manera de transparentar con acotar el uso unipersonal del presupuesto, claro acompañado, como es el caso para México, de una profunda reforma administrativa atravesada por la profesionalización e instauración del servicio civil de carrera.
Pero voltear la pirámide del poder público global requiere ir más allá de acotar las formas por donde hace aguas el sistema y propicia la corrupción, tiene que ver con empoderar lo local, el municipio, la comunidad, tiene que haber una revolución de la representación real, tomando en cuenta la demografía y la psicología.
Si y sólo si se voltea la pirámide del poder público habrá 4
transformación y la reivindicación de la revolución mexicana.


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