La Era mundial de Trump es el fin del diálogo y la diplomacia
A
propósito de la pregunta: cómo salir de ese escenario mundial contradictorio y
construir uno más justo
Venía en la mañana
escuchando radio UV, el tema era “la ruta
de Hernán Cortez”, y comentaba el conductor del programa que una de las
acciones en el proceso de apropiación (conquista) de los españoles fue dar la
orden de destruir todo vestigio del paganismo (ídolos, etc.) pues eso
contravenía al estado teocrático español, y a las sagradas ideas cristianas (fundamentalista),
esto me hizo recordar las acciones que emprendieron en las tierras conquistadas
el Isis Daesh (Estado Islámico), destruyendo
patrimonios de la Humanidad como la
Puerta de Dios, en la histórica ciudad Siria de Nínive.
Estas dos acciones bárbaras
son leídas de diferentes maneras, una como algo que pasó en la historia del
descubrimiento de América, y que no amerita ninguna disculpa por el real
genocidio español de los pueblos originarios de América Latina, por eso la
petición de disculpa (perdón) de AMLO a “la
corona democrática española” se respondió como algo retro y sin sentido,
incluso al interior de México fue a provechada para criticar a AMLO como banal
y amarillista, sin importarles que ese genocidio se perpetró y que cambió el
destino de México que bien podría haber sido otro mucho mejor. En otras
palabras, no había ningún reproche que hacer porque el Imperio Español de ese
entonces tuvo la gentileza de compartirnos sus dioses y visión de la realidad,
según Octavio Paz, que por cierto, se muestra muy condescendiente con esa
postura, quizás por su origen de sepa española, por lo que hay partes de la
historia que merecen indignación como el genocidio judío, y otros no, como el
genocidio de los pueblos originarios, el genocidio de los pueblos islamistas
del medio oriente, etc., por lo que podemos decir que el poder del Imperio
marca lo que es digno e indigno, y a ellos hay que atenernos.
La lucha por su identidad (atroz para la visión
occidental) de los pueblos islamistas del medio oriente, por ocupar en el mundo
una forma de vida diferente al occidentalismo, y pese a que la consideramos
bárbara y salvaje merecen ser respetadas y reconocerla que es la visión y forma
de vida ancestral de esos pueblo, y que si son pospuesta esas reivindicaciones
es por las políticas de solución final
del Imperio y el sistema dominante, una solución
final menos directa pero que al final de cuenta es tan efectiva como los
campos de concentración con sus cámaras de gas, esta solución final que está
matando a miles de millones de seres humanos e incluso aún si nacer de hambre y
pobreza, la distancia entre los pocos que tienen todo y los muchos que no tienen
nada es abismal, el proceso de mantener el statu
quo del sistema de dominio mundial del 1% es rapaz y efectivo, sin darnos
cuenta el exterminio de los débiles y revolucionarios se está efectuando, y aun
con un mundo que si puede proporcionar bienestar a las criaturas humanas que lo
habitan, ese 1% acaparan y especulan con las riquezas del mundo, da y quita
según recompensa por nuestra buena conducta y docilidad para legitimar y
mantener el poder del 1%, como lo he dicho, la narrativa que construyeron
incluye una autolegitimación en el discurso revolucionario y contestarío.
La maquinaria todo poderosa
de dominio es descarada, y prepotente, ya no tiene modales ni diplomacia, es
directa y tiene que ver con el cuidado y la protección de sus intereses geopolíticos,
incluso, nos hacen creer que tienen oposición mundial con Rusia y china, pero
en un santiamén los aplacan y los ponen en su lugar, por lo que hoy vivimos una
era de la no diplomacia, del terrorismo imperial, de las contradicciones
evidentes en que cae la narrativa del Imperio, que sin gran esfuerzo de análisis
podemos verlas: cómo cabrón acusar de que el gobierno de Maduro es el único
responsable del sufrimiento del hermano pueblo venezolano, sabiendo que en éste
asqueroso e injusto mundo global un asfixiante y radical bloqueo económico es
fatal, cómo justificar el genocidio que viven los pueblos islamistas por su “necedad” de volverse occidentales y
seguir las reglas de juego del Imperio, sabiendo que aun en ese radicalismo de
teocracia se puede hablar y respetar las diferencias, por lo que en lugar del
exterminio debieron sentarlos a dialogar sinceramente, seguro, aun el
extremismo occidental del Imperio y otros se puede ejercer la racionalidad,
pero no pueden pedir diálogo lanzando bombas y amenazando con bloqueo o
llevándolos a cabo, como a Venezuela, a cuba, y recientemente, la amenaza de
subir los aranceles a las exportaciones de México.
La era mundial de Trump es
el fin del diálogo y la diplomacia, es la era de la bota militar y la amenaza
que pensábamos habíamos superado en América Latina después de la aplicación de
la operación Cóndor en la década de los 70, reaparece la bota militar, el poder
del Imperio para determinar lo que es bueno y malo, permitido y prohibido, para
crear ahora no muros ideológicos sino de concretos para que los “animales” no traspasen sus fronteras, y
no traigan las calamidades y pestes a sus pueblos (drogados y embrutecidos de
una falsa felicidad e identidad).
America
First (Primero América) no encierra un significado incluyente
y humanista, es una expresión pulsional, como decir, “somos los más fuertes, los más machos”, “somos la raza dominante”,
no hay ni un atisbo de colectividad ni humanidad ni inclusión, es la expresión
más xenófoba y discriminadora de la historia de la humanidad. Trump es sinónimo
de Hitler, así de simple.
Pero describir este
escenario mundial y humano es cosa fácil, y puede ser percibido aun por el más
reticente. Ahora lo que importa es cómo salir de ese escenario mundial
contradictorio y construir uno más justo, honrado e incluyente, donde los mitos
constitutivos, la democracia, la igualdad, el estado de derecho, etc., sean
reales y expresen la forma más refinada de la civilidad, y seguro no será con
actos revolucionarios radicales ni con la piedad-caridad cristiana, porque sabemos
que oponerse al imperio significa la muerte directa o paulatina (dejando morir
lentamente a los discordantes, como lo están haciendo en el mundo con muchos,
entre ellos, la Venezuela de Maduro-Chávez, los pueblos Islamistas, etc.).
Realmente no sé cómo construir un mundo más justo, más a sabiendas que ni
siquiera la sepa intelectual lo sabe, puesto que ni siquiera se ha opuesto al
Imperio, en cambio la vemos disfrutar el reconocimiento y el estatus de una clase
social de bien y con bienestar, que el mismo imperio les ha procurado, ni a
ellos podemos recurrir.
Help Us!, ¡y ahora quien
podrá ayudarnos!, decía nuestro insigne “Chapulín Colorado”, personaje
humorista creado por el genial Roberto Bolaños.
Creo que la humanidad
necesita nuevos mitos constitutivos, la cuerda que sostiene la civilidad en
armonía se ha trastocado, los espejismos democráticos no sostienen ni
garantizan nuestra vida en común, el mundo se vuelve lúgubre y azaroso, la
rueda de la fortuna se inclina hacia un solo lado, y la humanidad se vuelve un
producto grotesco y mortal.
Seguimos rumiando las
alegrías que están en el pasado y el futuro se desliza esquizofrénico por las
carreteras virtuales donde la pulsión de muerte se siente cómoda.
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