América latina y México el patio trasero de Estados Unidos
El virus mortal del Imperio dominante
Había comentado que en la era Trump el Imperio (el 1%
dueño del mundo) se había descarado, perdido los modales: “me han dicho que te
revienta que los chavales olviden que los buenos modales, son esenciales para
robar. Tu sabes que, para hacer una buena caza, no necesita usar la navaja, un
verdadero profesional”[1], y esto implica que la
funcionalidad institucional basado en el derecho internacional no existe, así
que sin empacho sus subordinados reproducen los malos modales y la arrogancia
del jefe de la mafia internacional, por eso podemos leer como el senador
republicano Lindsey Graham se expresa en una entrevista con la cadena de
televisión Fox News, en relación con el intervencionismo artero que hacen en
Venezuela, “que si el gobierno cubano no
sale de Venezuela, Estados Unidos debería considerar invadir militarmente el
país”, añadiendo homofóbicamente y peyorativamente, "esto está en nuestro patio trasero".
Esta última frase es lapidaria, concluyente y atroz, nos
deja ver como el mundo está en manos de un grupo de naciones (Estados Unidos,
Inglaterra, Francia e Israel) que configuran los destinos del mundo a su antojo.
No es casual que este escenario se reproduzca en cada uno de los países del
mundo, donde grupos sostienen el poder presentando “el espejismo democrático”
como su carta de presentación, para ocultar al lobo en una piel de cordero.
México no se eximió de ese contagioso virus de la
avaricia y la maldad, deshumanizado totalmente, una clase política
“revolucionaria” que después de la revolución mexicana asumiera el control
absoluto del Estado Mexicano, y dejara que la funcionalidad institucional del
Estado mexicano fuera un escaparate de sus contubernios y control del poder y
del dinero, hoy nos preguntamos cómo recuperar la normalidad de la
funcionalidad institucional del Estado mexicano para resolver los graves daños
que causó a nuestras estructuras sociales, económicas, morales, psicológicas y
políticas, y principalmente, al bienestar de nuestros pueblos, pregunta que
entraña en su respuesta necesariamente memoria histórica, solidaridad, y
consciencia social de la corresponsabilidad
en la construcción de nuestros espacios públicos, que hasta la fecha no existe
ni de la clase política en la oposición, ni en muchos infiltrados en el
gobierno en el poder, y lo más graves, ni en la propia sociedad mexicana.
Hoy vivimos dos frentes de guerra, y no tiene nada que
ver con el problema de seguridad y violencia, uno es los exabruptos discursivos
y las amenazas directas del Imperio, “Donald Trump dio este jueves un paso más
allá en su tensa relación con México y la batalla contra la inmigración
irregular y anunció un arancel del 5% en todos los productos importados del
país vecino a partir del 10 de junio. Este gravamen, dijo, irá aumentando
gradualmente —hasta el 25%— mientras no perciba una mejora en el control de sin
papeles…la medida supondría un mazazo para el negocio entre dos de los mayores
socios comerciales del mundo y un duro golpe para la economía del país
latinoamericano”, que buscan continuar sometiéndonos a sus intereses y
preocupaciones, cuando el fenómeno de la emigración que tanto les preocupa es
producto del retraso y la pobreza de México y Latinoamérica que en suma tiene
el Imperio mucha responsabilidad, “su patio trasero” lo convirtió en un
basurero, y en un refugio de tiranos y ladrones que en contubernio con el
imperio han y continúan saqueando a nuestros sufridores pueblos, y todo acto de
insubordinación (Chávez, Lula, los Kirchner, los Correa, los Maduro, los
fidelistas, los evos morales) es castigado con la muerte, el ostracismo, y la
cárcel.
La máquina antirrevolucionaria es perfecta, sus agentes
infiltrados en esos países operan con precisión y con todo el dinero del mundo,
para poco a poco ir destruyendo a las voces discordantes, a la oposición
revolucionaria, y mantener el statu quo.
Lo locura trumpiana está sin control, algo pasa que
atenta contra sus intereses y pone nervioso al Imperio, o quizás solamente está
desquitándose con México su irritabilidad que le causa la guerra comercial que
tiene con China, lo cierto es que el loco de Trump conjuga en su locura su
psicopatología y su papel de jefe de la mafia internacional que es dueña del
mundo.
Escribí en un texto anterior sobre la esperanza que
hubiera cierta dependencia de EEUU de México era absurda y tonta: “situarnos en
ser proveedores de materias primas que después nos las devuelvan en manufactura
y productos industriales, y comerciales, y pensar que ese es nuestro az bajo la
maga para presionar y hacer ver que la dependencia de Estados Unidos de México
es real es absurdo y tonto, o describir esa mano de obra esclava necesaria para
que la maquinaria productiva gringa funcione, con cuestionamiento vergonzosos,
de que quién limpiara los retretes de los estadunidenses, quién recogerá las
cosechas de legumbres y frutos, quién se meterá a la cloaca de los sistemas de
drenaje, quién hará de albañil de los grandes rascacielos, sino son los
emigrantes legales e ilegales mexicanos, salvadoreños, hondureños,
guatemaltecos, etc.; es indigno y repugnante”[2], hoy confirmamos que no hay
tal dependencia, el imperio es autosuficiente, tiene el control de la economía
mundial, y los pequeños exabruptos que tiene los soluciona con la bota militar
o con la economía (aumentando los aranceles, o vetando).
El otro frente de guerra peligrosa que vive actualmente
México, que si no se percibe su mortalidad puede ser la causa del fracaso de la
transición de democrática y la necesaria transformación de México para intentar
salir de la violencia, la pobreza y la marginación, es la amnesia de los mexicanos, su falta de memoria
histórica y su cultura de la simulación y el engaño. Esa es la verdadera guerra
que tenemos que ganar, que implica psicología y ética, que, si no logramos reculturalizar al mexicano, y resignificar nuestra historia
difícilmente podremos “sacar al buey de la barranca”, los buitres (la clase
política decadente y el imperio) surcan los aires esperando que el México
bárbaro no despierte y se vuelva ilustrado, para continuar siendo la carroña
que sacie sus apetitos de poder, y nos mantenga en la ignorancia para continuar
siendo los esclavos modernos del “mundo civilizado”.
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