La “orientación histórica perdida”
A
propósito de los grandes peligros para México Andrés Manuel López Obrador y
Carlos Salinas de Gortari
Independencia, Reforma,
y Revolución, los tres grandes movimientos sociales ocurridos en México,
movimientos sociales que hicieron transitar a México de “forma violenta” de un estadio de cosas a otro totalmente
diferente, la Independencia de una servidumbre a la península Ibérica a la
autonomía y el intento de construcción de un Estado propiamente mexicano, la
Reforma que establece la secularidad de las instituciones públicas y el
gobierno, la separación entre el Estado y la Iglesia, y el fin de la dictadura
de Santana, y la Revolución, un movimiento violento que pone fin a la dictadura
de Porfirio Díaz, e inicia la instauración del Sistema Democrático con el
prejuicio (miedo) de la “no reelección”,
y el establecimiento de “la dictadura
perfecta” priista, y el Sistema de Partidos con la supremacía de un solo
Partido.
A finales del pasado
siglo se comprobó que la “dictadura
perfecta” no la era, y fue
interrumpida por dos intentos de transición democrática que fracasaron
estruendosamente, y dejaron una frustración en el inconsciente colectivo por
toda las expectativas que generaron, dando pie de nuevo a la emergencia de un
regreso al PRI al gobierno federal, aunque hay que decirlo, esa Transición
Democrática que no se consolidó, dio paso a un escenario político más diverso y
competitivo, donde las fuerzas políticas tuvieron que reacomodarse, y
establecer nuevas reglas de juego electoral y políticas, tratando de fortalecer
la democracia, y legitimar el poder público.
Paradójicamente, la
quiebra del sistema dominante y de la dictadura priistas, tiene que ver con una lucha interna entre grupos de poder
dentro del PRI, viene bien recordar la
Corriente Democrática que encabezaron Porfirio Muñoz Ledo, Cuauhtémoc
Cárdenas, Ifigenia Martínez y Janitzio Mújica, entre otros, de forma
inadvertida, se encontraba ahí Andrés Manuel López Obrador, quién
posteriormente se incorporó al Frente Democrático Nacional, germen tiempos
después del Partido de la Revolución Democrática; a confesión expresa de
Porfirio Muñoz Ledo, esa Corriente Democrática “tan sólo queríamos competir
dentro del PRI”[1],
nada de esa aureolas liberales de reivindicaciones sociales y lucha contra la
injusticia y los pobres, sólo “querían
competir” dentro del PRI por “los
espacios de poder”, aunque de forma indirecta incidieron en nuevas
aperturas democráticas en el país, y el inicio de un incipiente sistema
democrático donde nuevas expresiones políticas aparecieron y ocuparon espacios de
representación ciudadana, pero como bien dice, Porfirio Muñoz Ledo, “fue una
contradicción histórica, la dialéctica de la historia: ganamos el pluralismo
político, perdimos la orientación histórica del país”.
Los innegables
beneficios que hicieron al sistema democrático y a la pluralidad política no se
reflejó en la traída “justicia social”, algunos politólogos defienden, que
cuando menos, Muños Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas luchaban por la democracia
liberal y la justicia social, y excluyen a Andrés Manuel López Obrador dado su
pragmatismos y habilidades coyunturales. La confesión de Muños Ledo es
lapidaria, no deja espacio para pensar que realmente la escisión que
representaron dentro del PRI obedecían a profundas convicciones ideológicas, y
no a que simplemente “querían competir dentro del PRI”, es decir, luchaban por
espacios de poder al enfrentarse con la nueva corriente de tecnócratas que poco
a poco fueron arribando al PRI y asumiendo el Control, y apostando más por la
inercia mecánica que por la ideología, de un Partido especializado en mantener
el control del poder, y sostenerlo con instrumentos de enajenación grupal,
pirámides de complicidades, y retórica perniciosas, ejemplo de esto último, un
clásico de la retórica priista, la frase del expresidente de México José López
Portillo: “defenderé el peso como un
perro”.
El proceso de
descomposición del PRI, y su futuro incierto como interlocutor válido de la
sociedad mexicana, pasó inadvertido por la maquinaria perfecta de
complicidades, que no permitieron darse cuenta cómo se cernía una sustitución
aun peor, el advenimiento de una clase de políticos “sin oficio político”, cuando menos esa vieja casta priista
entendía y practicaba un equilibrio entre sus intereses privados y los
públicos, estos hordas juveniles voraces e inexpertas para la gobernanza,
aupados por una grupo de priistas que quisieron perpetuarse en el poder, y
pensaron que jubilando o cuando menos quitándoles protagonismo a esa “vieja clase” priista, lo podrían
conseguir, fue así como vimos durante el presente sexenio priista, durante la
presidencia que transcurre de Peña Nieto, el arribo del “relevo generacional” que para desgracia del PRI, han terminado sus
miembros con graves problemas judiciales por corrupción.
Veracruz no quedó exento
de ese relevo mortal, y vimos cómo una horda de jóvenes improvisados y mal
preparados arribaban a responsabilidades públicas, desde la gubernatura del
Estado, presidencias municipales, diputaciones federales y locales, y funcionarios
gubernamentales. Simple espectadores la vieja clase política que hoy se
pretende erigir en “corriente crítica
trasnochada” del PRI, entre esos, aunque es aun joven, el que hoy se
proclama candidato a la gubernatura del Estado, se limitaron a seguir el juego
perverso fidelista, principal precursor de ese mortal “relevo generacional”.
El problema en Veracruz
no es que el PRI se haya desfigurado y poco a poco dejara de ser un
interlocutor válido de la sociedad veracruzana, sino que este apocalíptico “relevo generacional priista” trajo
ingobernabilidad, crisis económica, y la perdida de certeza de futuro de
nuestros jóvenes.
El origen es el mismo,
EL PRI, Andrés Manuel López Obrador representa ese legado, de la práctica
política como simple lucha por el poder, el origen vulgar hoy los mexicanos no
lo quieren recordar, y algunos muy jóvenes ni lo saben. La escisión priista en
la que participó AMLO fue simple y llanamente por “querer participar” en la lucha por el poder, y como no los dejaron,
formaron su corriente política y su partido político, antes PRD, hoy MORENA, la
renuncia al PRD de AMLO muchos lo ubican como una traición y un afán
protagónico, y como todo buen líder de imponer su visión de la realidad, y al
ver una oposición férrea, lo que hizo fue abandonar el PRD y formar su propio
partido, hoy MORENA, donde el único que manda y dicta la visión de la realidad
es él. No hay Partido y sus Hombres, hay, Un Hombre y su partido. Sus acólitos
(candidatos y aliados) venidos a zombis balbucean las pocas frases de sus
líder-mesías, “corrupción”, “cuarta transformación social”, sin entender sus
vocablos inconexos, sin entender el rol que juegan, son aventados como “el relevo generacional priista” a la
rueca del poder, algunos como “las flamantes” diputadas locales jalapeñas que
sin el menor esfuerzo llegan a la legislatura local de Xalapa y pasan su tiempo
legislativo sin pena ni gloria, así como el actual candidato a la gubernatura
del estado de Veracruz, Cuitláhuac García[2], que
en su periodo como diputado federal, representación que los jalapeños ni se
enteraron de su producción legislativa, pues su tiempos lo dedico hacer
“grilla” y participar en “la cuarta transformación social de México”, antes fue
el famoso “caso Juanito” en el Distrito Federal, un Frankenstein que se le
escapó del control a AMLO. Esperemos que sus próximos Frankenstein los pueda
controlar y educar.
Aunque muchos no lo ven
así, la critica que hago al escenario político de México, a AMLO tiene que ver con
mi preocupación de ver como la sociedad Mexicana y Veracruzana están saliendo
de un silencio para caer en otro, están transitando de una mayoría dogmática a
una mayoría mesiánica (fundamentalista), y que no se da cuenta que no podemos
aspirar a que la realidad pública cambie sino no hay un involucramiento de toda
la sociedad mexicana y la pluralidad de ideas y fuerzas políticas, que AMLO
apuesta a la intolerancia y los suyos igual, de forma personal lo he vivido, al
publicar mis textos nunca he recibido un contraargumento para el debate, sino
insultos, diatribas, y amenazas, no hay un uso de la razón, es el dogma, el
nuevo dogma de la nueva clase política. Si no queremos repetir la historia, la ciudadana
tiene que pensar que la participación política no termina en el sufragio, y que
la construcción del nuevo México no es cosa de los profesionales de la política,
o de un mesías, o de un hombre. Exactamente por esa actitud de silencio, por no
pensar es por lo que a ocurrido lo que ha ocurrido. Ese acto irresponsable de
la sociedad mexicana y veracruzana se puede observar en el Voto en Cascada que promueven,
y esto es una irresponsabilidad, y hay que decirlo, el voto se tiene que
razonar, puesto que México necesita hoy más que nunca, un debate de altura, fortaleza
democrática, y un vitalización de su
Sistema de Partidos, no hay otro camino, la transformación de México es y
será de TODOS no de un solo hombre, ni de un único Partido, y para ellos las
diferencias no deben ser eliminadas sino incorporadas en los intereses
nacionales.
Una transformación sin
violencia necesita el acuerdo de todos los sectores de la sociedad, es una
miopía y una retórica de Obrador decir que su movimiento por si solo podrá
hacer la cuarta transformación social de México. Una Transformación Pacifica
requiere el concurso y la sensatez de todos los sectores sociales: partidos
políticos, jóvenes, mujeres, trabajadores, académicos, empresarios, campesinos,
organizaciones civiles, religiosos, docentes, estudiantes, etc., etc.
Recordemos la España Posfranquista, donde los españoles tuvieron que sentarse a
la mesa del diálogo y acordar, antes que se impusiera la bota militar o el
anarquismo populista, la idea de sociedad e instituciones que necesitaba
España.
Creo que no supieron
hasta tiempo después, y ya era demasiado tarde, pues el reacomodo de las
fuerzas políticas dentro del PRI, principalmente, el arribo al poder dentro del
PRI de Carlos Salinas de Gortari permitió sepultar toda idea de un cambio
histórico. La miopía y la estructura narcisista de Salinas imposibilitó el fin
de la dictadura democrática
posrevolucionaria, y la emergencia de un sistema político verdaderamente
emancipador y democrático.
Las instituciones
públicas y el poder continuaron en manos de la clase dominante, aunque el
arribo de los tecnócratas al poder no les garantizó, como después lo podemos
ver, una orientación política eficaz, estoy pensando que con la corriente democrática el PRI perdió
su única identidad que era auténticamente de izquierda, y sobrevino un Partido
sin rostro, con una pragmática política y una visión global perniciosa.
Incluso los dos
intentos de transición democrática fueron eclipsados por ese mundo global, moderno,
y la realidad con toda su crudeza, la caída del precio del petróleo, y la falta
de una fuerte economía interna, dio al traste toda consolidación democrática,
es decir, que si hubo una nueva orientación histórica pero fue hacia el
espejismo del Mundo Global que desfiguró el rostro de la mexicanidad, y afectó
el bienestar de los mexicanos, si hubiera tenido éxito el Mundo Global seguro
no estarías hablando de transiciones democráticas ni cuartos movimientos
sociales. Pero no fue así. Ese topar con la pared (las falsas expectativas del
mundo global), la carencia de una fuerte identidad de la mexicanidad, una
sociedad ajena a las responsabilidades de la Res Publica (Cosa Pública), y la
irresponsable y avariciosa oligarquía que fue la única que se benefició de ese
corto temporal de lluvias bondadosas, dieron como resultado la crisis social
que vive actualmente México.
En muchas ocasiones he
estado insistiendo que México corre peligro de pasar de un silencio a otro
silencio, de un vacío a otro vacío, de una dictadura de las mayorías a otra
dictadura de las mayorías, de construir la historia desde la visión de un solo
hombre a construir otra historia desde la visión de un solo hombre. Por eso he
señalado que los dos grandes enemigos de la frustrada “orientación histórica” que alude Muñoz Ledo, hacia donde debió
transitar México, han sido Carlos Salinas de Gortari y Andrés Manuel López
Obrador, y no es una afirmación forzada y tendenciosa, no lo es, porque los dos
han pretendido tener la única verdad, uno, con su mundo global tecnócrata, y el
otro, con su provincianismo monotemática (la corrupción), cada uno de ellos ha
sometido a “la democracia” a su
personalismo, a su narcisismo, a su arrogancia, para los dos, el otro, el
diferente no cuentan. Pasando desapercibidos ambos, que esa “orientación histórica perdida” pasa por
fortalecer la democracia, la tolerancia a la pluralidad y la diferencia, y la
actualización del sistema de partidos, pero más aún, pasa por tener bien claro
la idea de mundo y sociedad que necesitamos construir todos los mexicanos.
La retardada transición
democrática puede ralentizarse con la instauración de una “dictadura mesiánica”, montada en una mayoría dogmática que aceleré
la obsolescencia del Sistema de Partidos y trastoque la incipiente democracia,
y avizore tiempos impredecibles y más tenebrosos que los actuales.
Espero que algún día
nos duelan nuestros muertos y la historia de México sea una donde honremos a
nuestros muertos, aquellos quienes construyeron nuestro ser como mexicanos.
Nuestra historia fue construida con dolor. Hagamos un esfuerzo por transitar
por nuestras calles, por nuestras ciudades, por nuestras instituciones
públicas, con respeto e identidad.
Junio de 2018
www.excelsior.com.mx/nacional/2016/10/10/1121520
[2] https://formato7.com/2018/02/05/carta-urgente-a-amlo-y-a-la-sociedad-mexicana/
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