VERACRUZ Y SUS DILEMAS MORTALES
A propósito de la caída de la dictadura del espejismo democrático.
Pongo mis dedos sobre el teclado, busco conectar mis pensamientos con mis
manos, dejar que describan las cosas que me preocupan, las cosas ininteligibles
hacerlas entendibles, y dejar unas letras que puedan traducir esa grotesca
realidad de la cosa pública que
vivimos, principalmente, sus posibilidades de convivencia, algo de certeza de
futuro, y fundamentalmente, la esperanza que eso grotesco que se nos presenta
en la realidad veracruzana sea un exabrupto momentáneo, y podamos
continuar construyendo vida en comunidad.
Mi imaginación recurre al surrealismo como el concepto para describir esa
realidad grotesca y trágica, aunque, a decir verdad, a veces sea insuficiente
para hablar de esa transvaloración, de esa realidad plástica de un momento del
ser que se nos escapa en el preciso momento en que nos acercamos a observarla,
y que los sentidos pareciera que la anunciaba con precisión, la sorpresa es que
no es así, es otra. El ser así es
efímero, oculto, indescifrable, peligroso y petulante.
Los asuntos públicos de Veracruz se presentan como el caso paradigmático
de la política en México que amerita un estudio concienzudo e inteligente.
Sobran datos, cifras, actos, parece que todo lo que podría ocurrir al divorcio
de la política con la ética, con el sentido común, es cosa evidente y superada
en extremo: un gobernador (Javier
Duarte) con licencia mega corrupto que batió todos los récor de la
trasgresión de rendición de cuentas, y desfalco al erario público, una clase política cómplice e ignorante,
unas instituciones vacías y vaciadas, una división de poderes ausentes,
protestas masivas variopintas que surgen sólo al ver al niño ahogado,
principalmente de esos alcaldes que por activa o pasiva actitud obedecieron sin
chistar al tlatoani en turno para que
a sus anchas desmadrara la convivencia social, la gobernabilidad, las finanzas
estatales, y principalmente, la seguridad de los veracruzanos; un buen
escenario que nos hace recordar la caída de dictadores, como cuando vimos como
el dictador rumano Ceaucescu y su esposa fueron ejecutados
sumariamente por el pueblo rumano, pero en éste caso es la caída de la
dictadura del espejismo democrático,
y la emergencia de revolucionarios de
papel que desean parecerse héroes, salvadores, pero sus fachas, sus
rostros, sus discursos vacíos, sus intereses personales los delatan, los hace
ver que son otra horda de ascetas asediando la cima del poder para continuar el
eterno retorno de la cosa pública fundamentada en una sociología y dialéctica
perversa del rico-pobre, bueno-malo, ignorante-inteligente; y aupar a la
biología de la evolución del más fuerte como el marco teórico de las ciencias
políticas.
Falta la voz de la gente, la acción de la gente, falta pueblo, falta algo
que nos permita dejar en nuestras manos esas cuestiones que nos duelen y nos
lastiman; y seguro no serán las manos de la clase
política la que salve a Veracruz,
la que aclare estos asuntos trágicos y peligrosos humanos.
Insistir en resolver en la inmediatez éste desorden público porque está
en juego la vida misma, el futuro de nuestros hijos, y detener esa vorágine
insensata y peligrosa, detener a los verdaderos culpables y llevarlos a la
horca, recuperar la cordura, hacer una pausa y volver a pensarnos. Es desde ahí
por donde debemos comenzar.
Cuesta entender lo que pasa, y lo es, porque toda lógica fracasa para
hacerlo inteligible, cómo entender el contubernio del PRI-PAN-PRD para hacerse
con la mesa directiva del recién estrenado Congreso de los Diputados, y excluir
a MORENA siendo la segunda fuerza política parlamentaria, y por otro lado,
observar cómo continua la encarnizada lucha entre el gobernador elector
(PAN-PRD) y lo que queda del gobierno saliente (PRI); son como dos realidades
que se tocan en un punto de manera suave y civilizatoria, y por el otro,
evidencian abismales diferencias que les imposibilitan una transición política
a la altura de las circunstancias inéditas que vive nuestro Estado. Cómo
entender que los Junior y la clase empresarial venidos a políticos
sean los que hablen de injusticia y se rasguen las vestiduras al evidenciar la
opulencia y derroches de la clase
política venida a menos, como si no supiéramos que son lo mismo. En el
congreso falta pueblo, en la transición política gubernamental falta pueblo, en
las acciones de los políticos falta sinceridad, y fundamentalmente, como lo
dije en otros textos, falta que entienden que si realmente quieren resolver los
graves problemas por los que atraviesa nuestra sociedad deben hacer de este
tiempo, un tiempo de transición, viene a bien retomar algunos párrafos de estos
textos:
“Quisiera compartir el optimismo que se respira por doquier por los
resultados del proceso electoral recién acontecido, y creer que un nuevo tiempo
está por llegar a Veracruz, pero creo que la verdadera política está en un
tiempo por venir, y que eso implica una concepción que la política tiene que
ver con la vida cotidiana, y con corresponsabilidad en la construcción de
nuestros espacios públicos; suma de participación ciudadana activa y
permanente, y voto razonado”,
“Hay que tener cuidado que detrás de escenario mítico, y aparentemente
transparente, está la mira de perpetuarse en el poder, y como un buen golpe de
estado a la vieja usanza de los países africanos, o el renacer de la Operación Cóndor muy a la sudamericana
(contubernio entre la clase política y la financiera), la élite que se niega a
dejar el poder, emerge como otro dictador democrático que intentará
convencernos que ha venido para eternizarse y resolver todos nuestros infinitos
males. Mal común patológico narcisista de nuestra clase política. Cuidado con
ese hechizo del lenguaje”.
“En esa batalla encarnizada por el poder, aun cuando pareciera que sólo
podíamos distinguir la desesperación de liquidar con un solo golpe a los
adversarios, también pudimos diferenciar a los actores, y poder hablar de
ellos, cosa que no hicimos, nuestro único criterio fue quien es el menos malo o quién
es el bueno, y nunca exigimos debates de altura, nos hemos acostumbrado a
ver la política de forma pasiva, pensando que es un espectáculo
televisivo, y nunca entendimos que si la política falla estamos en
peligro real; ahora que la muerte ronda por nuestros hogares salimos
atropelladamente a exigir que la política sea la correcta; espero que ese
inicio de participación ciudadana política haya venido para quedarse, y seamos
los jueces severos de esa clase política
que mal ha administrado nuestra vida en sociedad”.
Las “condiciones mínimas para
una verdadera transición democrática del nuevo gobernador (esto vale para toda
clase política) del Estado: establecer una sana distancia de la condición
de gobernador y de jefe político de su partido, esto implica que se gobierne
para todas y todos, y se exima de toda tentación de heredar el poder
político; fortalecer la separación de poderes; iniciar conjuntamente
con el poder Legislativo una profunda reforma del Estado, y que estos dos
años de gobierno sean para sentar las bases políticas, legales, sociales,
económicas, y filosóficas del nuevo Veracruz que merecemos todos los que
habitamos estas tierras”.
Está en la voluntad y la conciencia del papel histórico que nos toca
vivir las respuestas, así que predecir el futuro se da en una simple
disyuntiva, o bien se es decente y se trasciende para el bien de la gente, o
bien, reproducimos una vez más el estado de decadencia en que ha caído el quehacer político, y que está poniendo
en riesgo nuestro marco de convivencia.
Y si no pueden cumplir esos mínimos para la gobernanza y la civilidad,
debemos pedir que toda la clase política
se vaya, y dejen emerger nuevas reglas y nuevos liderazgos más sanos. Estamos a
tiempo. La voz del pueblo debe ser escuchada, y en las manos del pueblo están
las respuestas.
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