LA PANDEMIA MORTAL DEL “ESPEJISMO DEMOCRÁTICO”
A propósito de la
rebelión de los Caídos
El mundo vive una pandemia mortal del espejismo
democrático provocado por un virus mortal llamado clase política, que nos ha puesto ante una disyuntiva, o con
nuestras manos hacemos que se vaya la decadente clase política y construyamos otras letras para organizar la
vida pública o continuamos poniendo en peligro nuestra convivencia pública y el
futuro de nuestros hijos...no hay otra...son lo mismo...
El mundo se desgarra las vestiduras
por la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica,
y lamenta la derrota del alfil de los ascetas, la clase dominante, la estirpe
que utiliza la política para mantener el statu
quo, ahora temen que éste estrafalario empresario y junior venido a
político no sea fácil de controlar, y sea un peligro para mantenerse en la cima
evolutiva de la especie humana; aunque creo que tarde que temprano lo van a
controlar, y continuará el eterno retorno del sistema dominante y perverso.
Sartre decía
que la clase en el poder ponía en nuestras bocas el discurso
reivindicatorio para formalizar el espejismo
democrático como la máxima expresión de civilidad, aunque tras ese discurso
el verdadero poder no se vea sino se haga sentir, y la clase política, los títeres que mueven toda la maquinaria de
explotación e injusticia. Pero se les ha pasado la mano, no contemplaron la
torpeza de esa clase política nueva, los junior, los empresarios venidos a políticos, el mundo de la farándula
displicente, y los medios de comunicación cómplices, y la misma añeja clase política que ya no teje fino, que no tienen la
inteligencia para gobernar cuidando los excesos, y esto ha hecho que el
equilibrio se pusiera en peligro, por eso el resurgimiento del populismo, que
puede bien hacer emerger en el escenario político o la arena política, a un Pablo Iglesias como a un Donald
Trump.
El problema no es cómo re-encauzar el orden mundial, porque sería como
reproducir la misma espiral de muerte de la política decadente, sino como
jubilar a esa clase política dominante,
y eliminar a la verdadera clase dominante,
y hacerlos entender que sólo hay un mundo, y construir nuevas letras que
sustituyan ese espejismo democrático,
o le den vigencia real al Estado Democrático. Creo que no será esa clase política la que se inmole para
hacer resurgir un sistema político mundial más sano y vigoroso, sino la voz y
la fuerza del pueblo, quien debe asumir en sus manos la muerte de los dictadores democráticos y no
democráticos, el sistema mundial debe surgir no de las cenizas de éste
caduco sistema político mundial
basado en una geopolítica de fuerzas y contra fuerzas para mantener una sola
obra de teatro, en donde vale hasta el acto revolucionario de forma medida y
predecible con tal de que se mantenga el 1% que ostenta el verdadero poder, lo
acabamos de ver en España, con la conspiración del IBEX, que pudo más
incluso que el derecho a agotar la ley electoral con unas terceras elecciones,
el miedo era evidente, la llegada al poder del Trumpiano Pablo Iglesias, y su Podemos,
quien hubiera sido más difícil manipular.
No es complicado leer lo que pasa en el deterioro de las cuestiones de la cosa
pública, simplemente podemos decir que se agotó el marco conceptual, y
surge la pulsión sin freno y cortapisa, y que necesitamos urgentemente un nuevo
marco conceptual para organizar la vida en sociedad gregaria, la vida de la
ciudad; y que el problema es que la clase
política decadente se niega a morir, y está utilizando todos los medios
para su sobrevivencia. En ese escenario apocalíptico intenta ordenarse y
sostenerse la mayoría de la gente, el 99%, incluso la mal nombrada clase media ha visto afectado su estatus de confort, y su función de
instrumento de equilibrio del 1% ha sido ineficaz puesto que están siendo
obligados a emigrar a ese 99%. Paulatinamente se ha dividido el mundo en dos
clases, la del 1% y la del 99%. Pura estadísticas.
Lo he dicho, la última genialidad, los procesos globalizadores, de ese 1%
han fracasado, y simplemente han fracasado porque se han topado con la
demografía y la identidad que mermó la construcción del hombre universal, la gente se negó a perder su rostro y a no
reconocerse en el espejo, la psicología cobro vigencia ante la patología de la
pérdida de identidad, ahora tenemos que revertir la visión del hombre global por la visión del hombre local, y apelar a la demografía
para diseñar las nuevas formas de organizar la vida pública y la
territorialidad. De las partes al todo,
ahora ha llegado la hora del todo a las
partes, a los municipios, a lo local, por eso he insistido que una nueva
visión del hombre pasa por una reconversión
de los pactos federales,
asumiendo que la salida es involucrar a las partes municipales o locales en la
gobernanza y la gobernabilidad, y la desaparición de los gobiernos centrales, o
los modelos intermediarios, gobiernos estatales, diputados, senadores, etc.
Una República Municipal es la salida, es la respuesta, y en ello hay que
pensar y ponernos a crear teoría y praxis.
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