LA VERDADERA HISTORIA UNIVERSAL DEL HOMBRE
Parte
I
El
predominio de las armas y la idea equivocada del dios y de la naturaleza humana
Provenían de las más
avanzadas conciencias interestelares, al grado de contar con temibles secretos científicos
de las fuerzas cósmicas, los orígenes de esta generación de PATRES figuraban
como parte de las potencias interestelares, quienes heredaron a las nueva
generaciones un mundo altamente
desarrollado científicamente; no conocían nuestros PATRES las necesidades
humanas de nuestros días, y tan solo disfrutaban los beneficios de las ciencias
universales heredadas de sus patres.
Por lo que respecta a
la carrera de las armas de la naciente humanidad, los palos y las piedras trascenderían
al uso del arco y de las flechas, lanzas y espadas, en otra nueva edad histórica
de las monarquías continuando con su nueva evolución humana que hoy estamos
viviendo. Fue desde éstas edades que los seres humanos dejaron asentado la tradición
en lo relativo a la profesión y a la forma de morir por medio de las armas,
pues a partir de éstas edades históricas las descendencias general humana se
caracterizo por poseer un valor excepcional en la carrera de las armas para dirigir
sus vidas y desenvolvimientos humanos hasta nuestros días, donde los seres
humanos participan destacadamente en una lucha por obtener siempre mejores
condiciones de vida a través de la lucha humana que se perfila en varias
opciones; uno y otro imperio nacional se desmorona a causa de éste
enfrentamiento tradicional a través del imperio de las armas, incluso podrías decir
que más un desarrollo científico para bienestar del hombre, ha predominado un
desarrollo tecnológico armamentístico por el predomino y la conquista del poder
supremo, que ahora está en manos de los Estados Unidos y de menor forma, en
manos de la Rusia de Putin. Por lo que los seres humanos de nuestros días
libran una lucha por la vida que los convierte a cada uno en ejecutores de
maniobras para permitirse frenar las manos de sus rivales, forzándose unos a
otros a iniciar la retirada de sus frentes de guerra, terminando con la fatídica
derrota de algunos, y la emergencia, si es que el imperio hegemónico se lo
permite, de algún estado alternativo, esto trae a los derrotados el
consiguiente desmoronamiento personal de sus líderes, y la hecatombe financiera
y económica y el deterioro social de sus habitantes.
Solamente las
sociedades humanas de esas naciones poderosas son las que han adquirido
numerosos beneficios en ésta lucha humana mundial, obteniendo las preseas de la
economía mundial. Sin embargo, a cambio de tan alta distinción, los habitantes
de las naciones mayoritarias pobres y medianas, arrastran la más grave de la
deshonra que es el deterioro de la calidad de vida de sus habitantes, y el
incremento desenfrenado de la pobreza, forzándose todos a vivir una dialéctica
ominosa del pobre-rico, amo-esclavo, feliz-infeliz, sin la posibilidad de una
síntesis que resuelva la contradicción. El status
quo se establece de antes y ahora, y después para siempre. Y la libertad y
la democracia son conceptos malsanos que permiten justificar ese status quo.
Esta verdadera historia
del hombre, presente de la humanidad nos permite forjarnos una idea aproximada
acerca del limitado mundo humano, que la historia del hombre es la historia de
sus guerras y sus armas, que la idea del hombre y sociedad está montada en un
escenario falso (democracia, estado, libertad, felicidad, etc.), que lo
verdadero es el poder y el medio para mantener el poder.
Esto se traduce como el
medio social primitivo donde se ha
desarrollado el nacimiento de la humanidad, caracterizado por una educación y
cultura de arrebatamientos violentos, en el cual los principales ideales se
encuentran constituidos por una estricta lucha por la sobrevivencia a cualquier
precio, donde los sentimientos del honor y del deber para con la sociedad
humana nunca existieron, ni existen, más que para particularizarse entre los
gobernantes eternos que se heredan el poder entre sus familias de sangre o de
casta.
Fue así como los siglos
transcurrieron en ésta lucha humana, en el que con el tiempo alcanzaría un
grado profesional militar como nuestros días, siendo las naciones poderosas
quienes se caracterizan por constituir las mejores fuerzas armadas, y las armas
más sofisticadas. Quisiéramos hablar de la idílica historia humana que nos han
construido, pero la verdadera es ésta.
Aun cuando la lucha
humana se fundamenta bajo la consigna de la defensa de los intereses en una
lucha de todos contra todos, muy pronto se verá que a misma humanidad empieza a
darse cuenta de que en realidad otros
son los intereses del ser humano, y no precisamente la materialidad, sin la
espiritualidad, o valores universales interestelares, y muy pronto también se
percatará de que en realidad no posee la menor vocación para la carrera de las
armas, su naturaleza biológica está hecha para desaparecer, y es el
indescifrable mundo espiritual y cognitivo lo verdaderamente importante, la
guerra eterna escena trágica del hombre quedará como el guío antiguo de los
comic, y de los libros de la etapa negra de la historia de la humanidad, presagiamos que la última
guerra será el exterminio de ese imperio de hombres que sostienen a ultranza
esa primitiva historia del hombre, y que su aniquilamiento es vital ya que la
mayoría de los humanos hemos desconfiando siempre que esa doctrina de las armas
contra el propio género humano no funciona en su totalidad, ni sirvió ni
servirá para un mundo feliz y en paz, la naturaleza del hombre no es guerrera
es del pensar, el peso del cuerpo se aligerará y empequeñecerá, y la era del
hombre plasmático y trascendental, y milenario hará su arribo.
No existe pues, la
menor duda de que ésta raza humana de nuestros días tiene su origen en
generaciones humanas anteriores (Del latín "PATRES": generación
anterior) que dispusieron de altísimos conocimientos científicos interestelares,
y que como decía Platón la luz de esos saberes y razas deslumbraron y
enceguecieron a los hombres de nuestra era, condenándolos al castigo de Sísifo
y Prometeico.
El tercer testamento bíblico
inicia su documentación con la develación del Supremo Dios Jehová como
Comandante de una escuadra de naves interplanetarias que hacen su arribo en la
tierra.
Y que ese dominio
autoritario fue precisamente la causa de la desgracia de ser apocalipzado,
porque nada proviene del azar, mucho menos una especie altamente compleja como
lo es la especie humana, como especie sobre todas las especies. Porque su
origen dista mucho a lo evaluado por el conocimiento científico de nuestros días,
y no existe la menor duda, porque una especie de ésta naturaleza universal
resulta inmortal ante su alto contenido complejo molecular y atómico, material
y espiritual de su constitución, sumándose a todo esto, la eternidad programada
de principio a fin de su objetividad espiritual y material cambiante, como un
eterno existir del género humano, por lo que, ¿qué podría destruir
completamente al género humano, si éste se encuentra diseminado en el universo?
Cuando generaciones tras generaciones de la especie del género humano han
poblado el universo, unas generaciones altamente evolucionadas
interestelarmente, otras medianas y bajamente evolucionadas, pero todas sujetas
a las leyes de la ampliación de la consciencia para existir eternamente.
El dominio
mencionado alcanzado de las antiguas
generaciones humanas nos comprueba las latitudes alcanzadas para sobrevivir,
para alcanzar otro estado más de evolución, porque ¿hacia dónde orienta una
nueva evolución cavernícola primitiva? Más que a la repetición de los cursos
existenciales por reprobar su curso evolucionador, con el propósito de que
puedan avanzar con seguridad interestelarmente en las consiguientes edades
interestelares. Por lo que, la complejidad anatómica de la especie del género
humano dista mucho de partir de un proceso microbiano coacervático, por esa
complejidad precisamente anatómica que trasciende hacia otra complejidad energética
espiritual. Nada comparado con un principio casual molecular, sino que de
manera contraria, se encuentra constituido por altos mecanismos propios de una
consciencia universal dominante. Nada comparado con la ciencia terrestre. Una
complejidad científica universal, que sumada a ella se encuentra la eternidad
de las ciencias. Donde las destrucciones humanas solo son manifestaciones esporádicas
sociales regionales, nacionales, continentales y planetarias, por lo que no
existe el principio ni el fin en ellas, más que su subsecuentica generacional,
dentro y fuera del mundo, porque la programación genética universal que abarca
el cuerpo y el espíritu o la consciencia, ya es una realidad latente de planeta
en planeta interestelarmente: convirtiéndose el principio y el fin del género
humano en un principio generacional de "PATRES". Y la constitución
por partes orgánicas del ser humano nos confirma ésta mecánica biológica
universal humana, donde sólo puede admirarse la simetría orgánica: el cráneo
como cabeza capital y el cuerpo como locomoción de ella, ambos con simétricas
organizaciones orgánicas constituidas por altas consistencias no metálicas y
metálicas. Nada comparado con el creado mecanismo humano.
El aspecto que presenta
la lucha del hombre en la tierra es desfavorable para la propia humanidad, razón
por la cual se busca afanosamente nuevas disposiciones ideológicas del
porvenir, porque la lucha del ser humano en la tierra ha fenecido, ha muerto, y
fosilizado deambula como un fantasma, porque ya no existen alternativas que
dispongan mas la lucha del hombre cuando éste luce vencido, cuando sobre todo
los propios recursos naturales se han terminado; cuando la misma conciencia
humana se ha apagado, cuando las generaciones de padres e hijos lucen divididos,
cuando las generaciones sociales de pobres, medianos y ricos lucen también
divididos eternamente. Y en función de ésta paralización humana no existe pues
alternativas que dispongan más la continuidad de la lucha humana, de la defensa
a las intervenciones armadas porque de nada servirá, cuando lo propios recursos
naturales se han terminado dentro de las naciones no queda pues motivo de
disputa alguna.
Es en éste desorden
humano que la juventud mayoritaria, maltrecha y desmoralizada observa las más
variadas reacciones de la especie de las generaciones adultas en éste su final:
desde el jubilo no disimulado de la clase pudiente en las naciones y el mundo
deseosos de continuar el control de la humanidad, hasta la vergüenza y frustración
que ocasiona ver vencida a la gran mayoría de las naciones humanas. Como es lógico
suponer, el hundimiento del mundo representa el hundimiento de las grandes mayorías
humanas nacionales, cuando las instituciones democráticas, consideradas como
representativas de la única forma de gobierno respetable no existen; así mismo
la Organización de Naciones Unidas, la ONU, en la cual se esperanzaban las
naciones pobres tampoco funciona, pues a causa de su debilidad y pasividad las
naciones poderosas mantienen el control del mundo a su favor. Es por ésta razón
que la humanidad, en su naturaleza, procederá instintivamente a universalizarse,
para así cumplir con sus mecanismos propios universales. Porque en cuanto a esto,
el gran número de problemas económicos, políticos y sociales en las naciones
del mundo entero, sobre los cuales existe una ignorancia y dejadez por parte de
las mayorías humanas, así como la relevante importancia y preocupación de
evitar la Universalización del ser humano, han terminado por producir en la
humanidad una profunda desilusión en lo tocante a la validez y veracidad de sus
mejores destinos, por lo que impulsada por su subconsciencia a tientas sigue
adelante, decidiendo lograr algún día llegar a obtener el autentico
reconocimiento de la historia.
Aun cuando durante esta
época histórica actual ha sido en realidad muy poco lo que la humanidad ha
logrado crear para bien, aun así ese poco constituye un gran cambio como una
etapa decisiva de su historia. Hasta hoy esta humanidad solo ha mantenido
relaciones directas con sus instituciones de gobiernos, quienes procuran sus
leyes y quienes dictan sus deberes, y escasos derechos, sin embargo, el
acelerado crecimiento de la población
mundial, el alto grado de desarrollo de los diferentes medios de comunicación
y difusión de las ideas, así como la estrecha vinculación e interdependencia económica
de todas las naciones se precisará abarcar a toda la conciencia de la humanidad
con fines mundiales, en otras palabras, tendrá como característica fundamental
a la UNIVERSALIDAD, debido a la afinidad que como ligazones de cohesión existe
entre los seres humanos mundialmente, constituyendo la humanidad un TODO que
precisa y reclama un armónico funcionamiento.
Como hemos observado,
la especie humana de nuestros días, perteneció genéticamente a una especie
anterior altamente evolucionada interestelarmente -Juan 10:34- , habiendo
logrado alcanzar, en aquel entonces, una alta consciencia al grado de dioses -
Salmo 82:1-, pero que el problema fue su apocalipzación involucionadora que la
llevó a descender hasta la edad de las cavernas, y todo esto por un mal
proceder interestelar -Salmo 82:7-. Y como hemos podido advertir, el ser humano
fue perfecto, a la altura de los dioses, y por ser de esa descendencia genética
diosa es que existe un parentesco con el Cristo -Romanos 8: 15, 16, 17; Hebreos
12:7- . Pero aunque todos los seres humanos fueron perfectos mundialmente,
todos también descendieron y apocalipzaron. Y por todo esto es que existe una
directa relación personal humana con dios, pero si, con ese dios que fue cada
ser humano anteriormente, como una herencia genética de ese dios que fue el ser
humano, como los padres de esta generación humana, del latín PATRES, con toda
la programación genética de poder y conocimiento que distinguió a cada dios
padre de cada ser humano. Por todo esto es que desde aquella primera sociedad
humana de dioses, hoy la humanidad sigue compartiendo con ellos como una
herencia genética la información del conjunto universal de los dioses hoy
hombres, y que como tales, conservan esa información genéticamente, siendo los
dos, una sola cosa: Juan 10: 30; 10: 38. Por todo esto es que el padre, como el
espíritu santo, los dos como una información programática se encuentran en el
ser humano, uno como representante generacional y el otro como la información
haciendo los dos una sola cosa en el ser humano, donde este se encuentra en
ellos. Por todo esto es que el conocimiento del Dios Verdadero, el dios
personal, individual, particular, es esencial
para la vida humana - 1 Juan 5: 20; Juan 14:8; 17:3-.
Como podremos advertir,
la diferencia de ese dios que fue el ser humano, y el ser humano de nuestros días,
este último es producto de una degeneración diosa, que lo transporto y
precipito hasta la ignorancia de nuestros días, esto es, que esta humanidad
siendo diosa degenero involucionadamente hasta transformarse en especímenes de
las cavernas hasta nuestros días.
"LES HE HABLADO
ESTAS COSAS EN COMPARACIONES. PORQUE VIENE LA HORA EN QUE YA NO LES HABLARE EN
COMPARACIONES, SINO QUE LES INFORMARE
CON CLARIDAD ACERCA DEL PADRE".
(Juan 16:25).
Hemos visto con
claridad la calidad del padre y del espíritu como la información del conjunto
como el dios verdadero de cada ser humano cuando fue a la altura de un dios,
sin embargo, a que se le denomina "hijo" y ¿qué relación tiene con
dios? Recordemos la relación:
"A TODO EL QUE
DIGA UNA PALABRA EN CONTRA DEL HIJO DEL HOMBRE LE SERA PERDONADO; PERO EL QUE
BLASFEME CONTRA EL ESPIRITU SANTO NO LE SERA PERDONADO" (Juan 12:10)
A partir del descenso diosa
por etapas, cada descenso diosa conformó escalas por ley universal, donde en
cada escala conformó una integridad u objetividad propia de la escala, (como la escala y etapa
que estamos viviendo hoy, para ejemplo). Donde en cada escala conformó una
integridad y objetividad propia de esa naturaleza de escala que desciende,
surgiendo así el HIJO en cada escala integral, como un parentesco con el dios
padre en descenso, como un nuevo subproducto diosa, como un parentesco con su
dios padre en descenso, como un nuevo subproducto diosa por escala
descendiente; los dioses mitológicos griegos son un claro descenso de ese
descenso diosa; así como los ángeles caídos
y demonios representan este descenso, como criaturas que conservan la
herencia.
Es importante subrayar
que el Poder y el espíritu santo
representan una información kriptónica, que se encuentra alojada en la
periferia central del cerebro. Constituido en un complejo kriptónico de información
y mecanicidad corporal y mental principalmente, esto último como un manejo de
datos informáticos. Esto es que el padre diosa sigue conservando la información dentro del hijo como su encarnación, sujeto a
las normas del descenso, esto es que no debe ni puede usar sus poderes en esa
escala descendiente sino sujetarse a las condiciones establecidas donde por
etapas se encuentra, esto sobre todo sin los requisitos indispensables en el
hijo: la información en el conocimiento y recuerdo de la universalidad, de la
purificación y del desarrollo del sistema de poder endocrino atrofiado.
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