¿Quién soy? ¿Qué quiero?
Hace un buen tiempo les he estado escribiendo, dirigiéndoles retahílas
de ideas, sentimientos, delirios, resentimientos, dudas, dolor, y muy poca
alegría. Quizás por mi estructura neurótica y paranoica. No confió ni de mi
sombra.
Algo de alegría me ha aportado saber que me leen, aunque no sé para qué,
ni por qué. He tratado de darme una idea, aunque siempre termino por no
responder. A lo máximo he pensado que están igual que yo, a la expectativa de
lo que ocurra en los asuntos humanos, teniendo la esperanza que se cumplirá a
pie juntillas el proceso dialéctico, ¿seguirá la paz después de ésta guerra que
libramos? Yo no lo sé.
Lo que sé que son tiempos de escribir algo diferente en los asuntos de
la naturaleza humana. Que son tiempos de agotar la esperanza en lo que hemos
escrito y creído del hombre, todo eso de lo racional, social, de esa certeza de
que cuando menos "si pienso luego existo" (cogito ergo sum), puesto
que cada vez que pienso no sienta que exista, puesto que parece que la certeza
viene de un "otro" que nos determinaba y no de nuestros pensamientos.
El "otro" ahora es un extraño, y por lo consiguiente nos hace extraño
a nosotros mismos, el asunto de la existencia representa un grave problema: la
duda por nuestra condición existencial ahora es el primer problema filosófico
que debemos enfrentar. Hace un tiempo escribí en un primer exhorto la
lamentable condición humana:
"Vivimos tiempos oscuros, los
presagios apocalípticos se cumplen a pie de la letra: desordenes, violencia,
mafias ecológicas, silencio, muerte.
Tiempos en que el sexo ha dejado ser el narcótico
que nos salvaba de vez en cuando.
Tiempos en que las religiones aportan los
personajes para las revistas de Comic.
Tiempos que en Ala-Mahoma, Dios-Jesús cristo, Jehová,
y Buda son señores de la guerra, o impasible observan el espectáculo de
exterminio de nuestra civilización, será que no pueden hacer nada, o
no quieren, o ni quieren ni pueden, en fin.
Tiempos en que nuestros niños han perdido
toda referencia ideal, sus héroes de antaño, Superman, Batman, la
Mujer Maravilla, etc., el Imperio de la Justicia, han perdido poderes, eso
en occidente, no sé en otras latitudes, y la figura paterna luce
débil y pobre.
Tiempos que demandan nuevas letras para hablar de
la naturaleza humana, del lazo social.
Tiempos en que la pulsión busca esquizofrénica
algún lugar para aparcar, y respirar segura que tiene un nuevo rostro.
No podemos continuar ilusos, la vanagloria de la configuración
de lo público ha fracasado, el estar los unos frente a los otros, o es una
ilusión, o simplemente tarde que temprano se elimina al otro simbólicamente o
realmente.
No hay tiempo, o el castigo divino-natural nos
alcanza sin abrazarnos, o los últimos tiempos de nuestras vidas la vivimos
alegres y creyendo de nuevo.
Descanse en paz nuestra civilización"
He pensado que podemos volver sobre nuestros pasos, y reconstruirnos, y
si estamos dispuestos a pasar por todo ese sufrimiento y sangre que ha costado
nuestra historia, eso sería posible, pero creo que nadie está dispuesto a
hacerlo. ¡Reconstruir al Frankenstein jamás!
Tengo algunas ideas sobre lo que hay que hacer en cuento a "lo
público".
En primer lugar, creo que debemos entender que el ideal de la
globalización es otro de los estruendosos fracasos de nuestra civilización, la
diferencia no puede anularse, y no estoy hablando de nacionalismos ni de
culturas, sino de lo que vamos construyendo desde ese lugar para tener una idea
de mundo y sociedad en que podamos creer y compartir de manera sentimental y
conceptual.
En segundo lugar, la idea de un Hombre Universal con la caída de
los procesos de globalización es otro mito que debemos descartar, no hay un Hombre Universal, hay Individuos Singulares que se diferencian entre si, en
relación de su posición ante la falta que estructura la subjetividad, y por
ende, la inter-subjetividad.
En tercer lugar, podemos organizar nuestra vida
pública a partir de una nueva ciencia política-demográfica, Esto quiere decir
que necesitamos explorar la nueva organización social y política a partir de
las parte mínimas tomando en cuenta la demografía, estoy pensando en la
República Municipal.
En cuarto lugar, es innegable que el hombre no puede
prescindir de sus mitos y dioses, para ello hay que trabajar en un Nuevo
Evangelio en el caso judeo-cristiano, en las otras religiones habría que
pensar.
Continuaré
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