El mundo prometido
Las
nubes figuraban gestos humanos, formas caprichosas, y animales infinitos;
erase
la cara de un pequeño, un perrito bonachón, o un águila en pleno vuelo;
erase
un oso felpudo;
erase
un brioso caballo árabe;
erase
una pareja danzando por los aires.
Un
aire impertinente borraba las nostalgias sobrenaturales,
y
los intentos mortales de tocar el firmamento,
y
asemejarse a los dioses.
Las
miradas no dejaban de insistir en un más allá que preservará la esperanza de una
vida más alegre
e
inmortal.
Nunca
sintieron las pequeñas oscilaciones de la tierra,
y
absortos esperaban surgir el último de los tiempos que sostuviera la fe que
refrendará nuestra
exclusividad.
Un
llamado de las tripas presagiaba el fin del contubernio de la mirada con las
nubes se hizo presente,
y
anuló toda posibilidad de poder volar por los aires,
ver
osas mayores,
elefantes
rosas,
parejas
danzando…..
Comentarios
Publicar un comentario