REGENERACION Y RESIGNIFICACIÓN DEL PODER POLÍTICO

 ¡Para los griegos las leyes (nono) morales,
sociales y políticas eran tan inexorables
y reales como las leyes de la física (physis)!
"Un análisis riguroso del problema de la democracia pasa, en primer lugar, por situar la problemática en sus coordenadas conceptuales y contextuales
Asistimos al desarrollo de la sociedad posindustrial basada en el hiperdesarrollo  tecnocientífico del capitalismo global, una sociedad del consumismo masivo en el cual los cambios en los gustos, preferencias de los actores sociales cambian a velocidad de vértigo influenciados decisivamente por la propaganda difundida e impuesta por los grandes mass-media

Por otro lado, contemplamos la polarización en el reparto de la riqueza y bienestar convive simultáneamente la imposición de un pensamiento único legitimador de un neoliberalismo hiperactivo y de su discurso optimista junto a una gran insatisfacción y un creciente malestar ante este estatus quo.

El discurso físico-filosófico, siendo fiel a sí mismo, despliega una serie de estrategias conceptuales que tienden a desmantelar los mecanismos conceptuales ocultos tras la parafernalia ideológico-espectacular del sistema de la sociedad posmoderna de consumo, que troquela sujetos-autómatas incardinados, engarzados en el sistema de consumo dando lugar, en un proceso de unidimencionalización antropológica, a individuos egoístas, narcisistas y desentendidos de toda cuestión política (en tanto que asuntos de la Res Publica, de lo público).

A partir de este escenario de disentimiento, la desafección por lo político es fácil llegar a unja situación de mediocridad generalizada, de anesteciamiento de toda conciencia crítica y de un aturdimiento de las facultades discriminatorias que desemboca en un fatalismo, bien basado en "todo va bien” del autocomplaciente único o bien en un nihilismo basado en la estética de la trivialidad y en el vacio por contenido; elogio a la comedia, risa como especie de mueca.

Pensar la democracia, pensar la política:

Debemos de pensar la democracia en términos antidogmaticos, que desmantelen las mitologías surgidas de la propia razón moderna y que produjo degeneración bien conocida históricamente. Apostar porque la democracia (así como el entramado tecnocientífico) esté al servicio de una auténtica emancipación del hombre; profundizar e improyectar en nuestro modo de pensar y de actuar la constitutiva naturaleza polifónica—la diferencia--- de la realidad democrática, atendiendo la voz de las feministas, ecologistas, minorías de todo tipo; asumir la diferencia como motor de la dinamización y renovación constante de la propia democracia.

En definitiva, venir a pensar la política, particularmente la democracia, por venir mas como un punto de partida que como una estación de termino clausurado de la historia y del tiempo;" M.M Morruecos venir a pensar la democracia es hacer lucido la democracia, es resignificar poder y poner al hombre humanizado en el centro del debate, y hacer quela fragmentación, la tragedia sean formas pasajeras del devenir, venir a pensar la democracia es venir a pensar la política y, en ese ejercicio de discernimiento, reflexión y  análisis , reconstruir el escenario de la razón desmitificada, y destacar el pensar como el único autorizado para regenerar el poder, la abstracción mínima para que haga posible continuar unos frente a otros

Pero no basta el señalamiento desentendido, ni la critica  vacía, urge la ejecución de actos que nos permitan movilizar el debate y la reflexión sobre la política, dispuesto a poner en el centro el bienestar y la dignidad del hombre.

Ante ese escenario de descredito de la política y la necesidad de pensar la política, teniendo siempre presente que es una responsabilidad de todos y todas la reivindicación de la política, y considerando que no puede haber tregua en los asuntos de la república, la cosa pública. Así como tomando en cuenta la necesidad de buscar ciudadanizar la reflexión sobre la política con el fin de recuperar la esencia de la política para producir ideas y poner en el centro el bienestar y la dignidad del hombre.

IDEA 1

DEMOCRACIA CIUDADANA:

CIUDADANIZAR LA POLÍTICA, LA DEMOCRACIA. TRANSITO DE LA DEMOCRACIA ELECTORAL A LA DEMOCRACIA CIUDADANA

Lamentablemente vivimos un tiempo en el que no se ha pasado del estadio de la democracia electoral a la democracia ciudadana, y la reivindicación de la política como el método más correcto para resolver los problemas pendientes de la justicia social y de la igualdad, no se ha renovado y reflexionado sobre el poder y la necesidad  de acortar las distancias entre su práctica y su teoría, y predicar el estado de la democracia como la condición para el desarrollo económico sostenible y equitativo y así poder observar que simplemente no puede haber democracia con exclusión social.

Forma sin contenido, una legitimación insuficiente, democracia electoral:

IDEA 2
REPUBLICANIZACIÓN DEL MUNICIPIO
EL VERDADERO FEDERALISMO (PACTO FEDERAL) PASA POR EL EMPODERAMIENTO DEL MUNICIPIO

Recobrar de la polis griega, la Ciudad Estado, la cercanía de la política, donde la política era cuestión familiar, ordinaria, vital, así como lo era el arte, la ciencia, la educación, las cuestiones del hogar.

Una nuevo sentido de la república que recupere al Municipio como la célula fundamental del pacto federal.

Revertir la globalización de lo social.

Una nueva idea y concepción de lo humano y de lo social.

Crisis  no tan solo económica sino social, política y moral.

LA REPUBLICANIZACIÓN DEL MUNICIPIO- PARA UNA LUCHA POLÍTICA Y SOCIAL.
Federalismo y municipio:
Fortalecimiento y Autonomía del Municipio.

Recuperar el sentido municipal del Federalismo, fundamentalmente, poner en actualidad el concepto de Republicanización de los Municipios.

Desarrollar el Empoderamiento del Municipio

IDEA 3

Hacer de la política y el arte de gobernar una cuestión auténticamente pública.

IDEA 4

Hacer activa la relación entre gobernantes y gobernados.

IDEA 5

Promover la corresponsabilidad de la construcción de nuestros espacios públicos.

IDEA 6

Impulsar la Democracia como una forma de ser, de vida, como baluarte  de la política.

IDEA 7

Educar en cuestiones de lo público.

IDEA 8

Dignificar la política, y hacer de ésta el Arte de Gobernar para el Bien Común.

IDEA 9

Promover la Conciencia Crítica.

IDEA10
El Retorno de los Auténticos demócratas:
Hacia una verdadera transición hacia la democracia. Educación en cuestiones de lo público.
IDEA 11
Sentimientos Constitucionales y Legalidad.
IDEA 12
Libertades públicas: Igualdad.
Una igualdad liberal de oportunidades, pugnando por una igualdad que llegue al auténtico reparto de las riquezas y el ingreso nacional.
IDEA 13
Es innegable que algo pasa con lo social, con todo eso que llamamos cohesión social,  con todo eso que llamamos comunidad.
Lo filogenético se muestra vulnerable ante lo ontogenético -su impronta pulsional violenta-. Basta echar un vistazo a los medios de comunicación, y observar que algo ocurre con la experiencia de vivir juntos, uno frente al otro, y observar que las explicaciones simplistas: la desigualdad social, la lucha entre pobres y ricos, la carencia de “valores”, son insuficientes para dar cuenta de ello.
Saltan las preguntas, cómo evitar que los hombres sean superfluos, cómo reafirmar lo público y de esa manera recobrar el sentido de pertenencia, y fundamentalmente, cómo evitar el desarraigo del hombre en relación al mundo.
Estas cuestiones tienen que responderse desde la condición humana de vivir unos frente a otros, desde el sentido de coopertenecer a un mismo estadio de espacio vital de vida, desde las formas en que instituimos el orden y la sociabilidad, desde un determinado saber, muy occidental, que nos ha permitido definir el acto de la gobernabilidad, entendida como un asunto de lo público.
En esa sucesión, alternancia, de las formas de Estado, es indudable que recreamos sus características, aportaciones, logros, y también, limitaciones respecto al ideal de Estado que tenemos como referente en occidente: el Estado Democrático. Aun con ello, la tarea permanente consiste en aprender y mejorar el conocimiento que permita una mejor comprensión de la realidad, particularmente, de la realidad de la convivencia social.
Se constata, pese a nuestra honorífica condición de animal social por antonomasia, que esos mínimos –morales, jurídicos, políticos y de verdad- que debían ser reconocidos por todos para poder vivir en sociedad, no son observados ni respetados, es decir, hay una afrenta a las reglas del juego social. Ante ese escenario de silencio, de violencia, de inmediatez, de ideales toscos, es urgente hablar y profundizar en lo que es vital, la vida misma de lo público, y la necesidad de repensarnos.
Ante eso que pasa, ante la falta de reconocimiento de esos mínimos, creo conveniente que hay que investigar y rescatar, ir a los orígenes de nuestro pensamiento occidental, el mundo griego, donde el nomo Griego era más amplio que nuestro nomo actual, pues incluía, costumbre colectiva, idea de normatividad, leyes que rigen la comunidad, y cultura. Así como, al concepto de physis, que era entendido como simple naturaleza, esencia inmutable de las cosas, la naturaleza o manera propia de ser.
Por eso para los griegos estos conceptos nomo y physis estaban unidos, así que “para los griegos las leyes (nomo) morales, sociales y políticas eran tan inexorables y reales como las leyes de la física (physis)”, así los nomoi de la polis eran a la comunidad humana, lo que las leyes de la naturaleza son al universo. Conceptos que fueron separándose, construyendo terrenos ajenos, y en ocasiones extraños; concluyendo que en la relación sujeto-objeto, los sujetos construyen al objeto, final lapidario, el mundo de la subjetividad, el hombre construye sus verdades de sí mismo, su propia ficción.
No obstante, aun aceptando esa relatividad de los nomoi, aun aceptando que lo social es sólo un acuerdo de buena fe, de sentimientos y el compartir la misma visión de la experiencia humana, no podemos dejar de pensar que esa oposición, esa separación entre la physis y el nomo, ha traído sus consecuencias, cuando menos evidenciando la fragilidad y vulnerabilidad de la cohesión social, de lo público. Un ingrediente de creencia, de fe, de inmutabilidad, y eternidad de nuestra naturaleza social es urgente para enfrentar los exabruptos de la violencia de lo pulsional como constitutivo del hombre.
Creo que es urgente un retorno a la physis del nomo, para dejar huellas auténticas, pues “en la cultura del vidrio –de la modernidad- es difícil dejar huellas” (Fernández, 1995), sin considerar que “vivir quiere decir dejar huellas” (Fernández, 1995), dejar huella significa reconocer al otro como uno mismo, es darle estatuto de realidad al acuerdo y es hacer que lo se acuerde sea una experiencia humana eterna, pues “la experiencia no es, pues, algo ocasional, primario, rudo y carente de iluminación, sino un tejido tan amplio y sutil como el lenguaje, que constituye nuestra cartografía de aprendices” (Fernández, 1995), así conseguimos percibir que la Erfahrung (experiencia) humana  nos constituye, por eso se hace importante escucharnos pues todos podemos aportar algo. Ahí está la esencia de lo filogenético, de lo público.
De igual forma, se hace urgente recuperar la conciencia, la memoria, para recordar y en ese recuerdo rescatar lo que nos constituyó, lo que nos hizo tolerable y amado estar uno frente al otro, lo que dio origen a lo social, a la comunidad, al contrato. Es decir, respetar la palabra empeñada, comprometida, el amor al prójimo, y no como principio religioso, sino en el sentido de la diferencia, sin que esta sea perturbadora, mortal, y seamos capaces de reconocer lo uno en lo otro, el no ser en el ser.

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