Soliloquio de un Fantasma
Benjamín me dio la buena nueva, me dijo que el sábado llegarías. La espera ha sido tortuosa, pues desde hace mucho tiempo he querido escribirte. Ahora crees lo que te dije cuando nos conocimos, que nunca desistiría de tu gracia, que me fundiría contigo, y que mi amor por ti sería inmortal, que mi deseo tendría su objeto de amor en tu deseo y más temprano que tarde volveremos andar por el mismo sendero. Sé perfectamente que nunca creíste que nuestra presencia en este mundo sea una historia que se repetirá infinitamente, que nuestras vidas no tendrán un tiempo lineal que se pierda en lo finito y nos haga mártires de la historia. Y que seremos capaces de anular en nuestras almas las penas de la temporalidad, y robar cual prometeos el fuego del silencio y el saber del oráculo para compartirlos con los hombres de buena voluntad. No creas que me he olvidado que te aburrían estas pláticas, y que preferías buscar la felicidad hasta por debajo de las sabanas, donde realmen...