A propósito del fortalecimiento del Pacto Federal-, de cómo salvar a la República, a la Federación-
El Estado municipal correcto se construye bajo
al apego, la fe y el respeto irrestricto al imperio de sabias leyes, y un
ejercicio de gobierno eficiente y humanista, por lo que jamás ha existido ni
existirá, un Estado Municipal altamente perfecto, sin sabias leyes y
gobernantes justos.
La raza más perfecta de hombres libres,
buenos, sabios y científicos, sólo pueden ser generados por un orden de
gobiernos justos, emanadas estos a la vez, de un orden racional y una
permanente evolución hacia estadios más perfectos.
Mientras las sociedades evolutivas sean
capaces de generar, por mediación de sus gobernantes estas sabias formas de
gobierno, no existirá nunca el presagio de una fatal involución, de la cual
sufran y se avergüencen las sociedades humanas. Pero si los hombres, lejos de
reconocer sus limitaciones y el respeto a las leyes humanas, se entregan a las
desviaciones y conductas antisociales generadas por ellos mismos, entonces, el
peligro que encierra el laberinto del desorden, no se hará esperar, como ocurre
actualmente, con un Estado incapaz de ejercer cabalmente el monopolio de la
violencia, y perfilado a ejercer tan sólo un monopolio para una minoría,
condenándonos a vivir un Estado fallido desde
sus orígenes y principios, Norber Elias lo anunciaba, el invento humano
del
Monopolio de la violencia es una arma de doble
filo…se trata de una arma peligrosa para sí misma y de un instrumento peligroso
de los seres humanos. Lo podemos ver en todas las dictaduras, donde el
monopolio de la violencia es únicamente empleado para beneficio de determinada
minoría, de grupos muy concretos[2],
Lo que no pudo ver Elias, es que en los
tiempos actuales existen Estados llamados eufemistamente democráticos que
ejercen ese monopolio de la violencia, como variantes de dictaduras, en
beneficio de una minoría, que regularmente son los “ricos”, la clase política,
postergando indefinidamente, ejercerlo para el bien común, para la paz de todos
y todas.
Todos los seres humanos aspiramos al
perfeccionamiento del lugar donde nos desenvolvemos y vivimos, y realmente,
gobernantes y gobernados han hecho todos sus esfuerzos posibles a sus alcances
para lograrlo, sin embargo, hoy poca fructificación se ha logrado, y
continuamos luchando contra una gran fortaleza enemiga de fenómenos económicos,
políticos, sociales e individuales, con pies de barro, solos, los gobernados
sin sus gobernantes y los gobernantes sin sus gobernados, urge formar un frente
común, un solo cuerpo que no haga distingos, que mutuamente se respiren, se
sientan, y se responsabilicen y sienta pertenecer a un mismo espacio de vida,
de lugar.
Los vicios, las enfermedades, la ignorancia,
la corrupción y la miseria que rondan nuestras casas, nuestros hijos, nuestras
instituciones, merecen la atención de todos y todas, porque se encuentra en
juego no tan sólo nuestro presente, sino el destinos de las nuevas
generaciones, y esta atención implica la urgente re-organización
político-social de la humanidad en un frente único para perfeccionar las bases
fundamentales, y poder hacer frente a esta embestida de los grandes fenómenos
que diezman lentamente a estas sociedades.
Sabemos hacia dónde conduce esta espiral de
violencia, vicios, resistencias, males y egoísmo, e incluso mucho se ha hablado sobre cómo
podemos revertirla, convocando a acuerdos y diálogos voluntaristas exacerbados
y variopintos, a frentes comunes desnaturalizados, que casi siempre se topan
con el egoísmo y la incongruencia, con el fingimiento y el discurso a flor de
labios. Queda muy lejos los verdaderos acuerdos de buena voluntad y mucho menos discursos que se sientan, que
salgan desde lo adentro sin que excluya lo de afuera del ser humano, la
profundidad está también en la superficie, siempre y cuando sea parte de un
solo cuerpo.
Urge pues atender y hablar de
forma seria y profesional sobre los temas fundamentales que necesitan ser
atendido en nuestras sociedades, es un prioridad impostergable, más aun, si se
pretende ir construyendo a partir de un escucha atenta y respetuosa el proyecto
de sociedad y gobierno que merece México y Veracruz.
Esta visión actual de la política implica que
las formas en que se expresa lo público sean auténticamente expresiones
públicas y no parcialidades individualizadas de intereses e ideas erróneas de
apropiación que desemboquen en actos de corrupción y abuso, perversión de lo
público, legalidad sin legitimidad.
Se necesita recuperar de la
política el arte de construir acuerdos y esencialmente, de producir ideas, de debatir, teniendo como trasfondo la
tolerancia y la razón, de unificar criterios y sacar de esos encuentros, de
esas platicas y diálogos proyectos de Estado que resuelvan los problemas de los
mexicanos y de los veracruzanos, aun siendo diferentes comulgar por un mismo
ideal, la unidad desde la diferencia.
Extender unísonos proyectos
ciudadanos que permitirá refrescar la construcción de una identidad mediante
acercamientos naturales a la conciencia pública que desemboque en un saber
escuchar, teniendo presente que
La política consiste en tener cada mañana un oído de discípulo, para
que los que mandan manden obedeciendo” [3]
Lo escuchado cada mañana.
En esta escucha se pondrá en juego el consenso
racional de lo que preocupa y la idea que se tiene del orden social, y por
ende, la estabilidad –gobernabilidad- social y el ejercicio de un futuro en
certidumbre y tranquilidad.
Ante ese escenario de descrédito de la
política y la necesidad de pensar la política, teniendo siempre presente que es
una responsabilidad de todos y todas la reivindicación de la política, y considerando
que no puede haber tregua en los asuntos de la República -la cosa pública-.
Así como tomando en cuenta la necesidad de
busca ciudadanizar la reflexión sobre la política con el fin de recuperar la
esencia de la política para producir ideas y poner en el centro el bienestar y
la dignidad del hombre, urge problematizar y pensar sobre lo público, reconstruir el concepto de sociedad y
hombre, reconstruir los conceptos que constituyen lo esencial de lo social, uno
de esos conceptos, es el de Municipio, concepto que ha sido relegado por la
tendencia a la globalidad.
Por lo que se hace
necesario recuperar el Sentido Municipal
del Federalismo, poner en actualidad el concepto Republicanizacion de los Municipios, que simplemente aluda a un nuevo sentido de la República que recupere
al Municipio como la célula fundamental del Pacto Federa, a revertir la
globalización de lo social, y a construir a una nueva idea y concepción de lo humano y de lo social.
El Republicanismo es un medio de transporte de
los valores desde el individuo hacia lo público, desde el Municipio hacia la
República para alcanzar la conciencia hacia elevados índices de desarrollo y de
convivencia social, por mediación única y exclusivamente del Estado Municipal
La República
Municipal se propone dinamizar las estructuras de la República, congelada y
contenida en las cabeceras capitales de las entidades federativas, donde el
Republicanismo Municipal representará la única forma de organización inmediata
que permita ir construyendo desde el ciudadano la cosa pública, lo social.
Los vocablos “Republicanización de los Municipios”, se refiere a la continuidad
republicana de los Municipios, la importancia de comprender esta continuidad,
estriba en el conocimiento de sus orígenes, de las estructuras y elementos que
lo constituyen, de la transformación o cambios que experimentan, y de sus
proyecciones futuras. La utilidad e importancia de su conocimiento se pone de
manifiesto mediante la consideración de que los orígenes de los individuos como
seres sociales parten de los Municipios, no pueden ignorar su punto de partida
inicial ni tampoco desligarse de la responsabilidad y derechos que han
contraído al nacer en un Municipio, así como de no ignorar su propio valor
humano.
Este conocimiento define el entorno de los
individuos, y con ello, el de la vida social que se tiene dentro del municipio,
porque al definirlo, desarrollamos la comprensión de la evolución de éste,
valorando su potencialidad, y una vez descubierto el valor de los Municipios y
su profunda relación universal con la proyección de sus destinos, nos ayuda a
la vez, a superar los retos del tiempo en su trayectoria evolutiva.
Sólo con el conocimiento de estos valores se
podrá diferenciar y determinar los momentos de transición hacia sistemas
superiores de desenvolvimiento humano, porque el Municipio representa el puente
entre uno y otro proceso de evolución en su desplazamiento y transformación del
sistema general.
El Republicanismo Municipal descubre la
verdadera idiosincrasia de los pueblos, al poner de manifiesto sus múltiples
contradicciones en el seno de su minúsculos congreso que son los cabildos, en
consecuencia de esto; redescubre su verdadera originalidad, sus necesidades
prioritarias y las soluciones prácticas a asumir, retransmitiendo a sus
habitantes los orígenes y fundamentos naturales, mostrando los motivos casuales
y causales de su desenvolvimiento, decretando sus necesidades de
emergencia y consignando las materiales
que han experimentado mediante sus usos y costumbres, constituyéndose de esta
forma, en el delineador de su propia historia.
Comprender la Teoría General de la sociedad,
solo es posible mediante el aprovechamiento de la afinidad y de la extensión
de las relaciones que tienen entre si
los Municipios y sus sociedades, para que a partir de aquí se pueda incursionar
en el conocimiento de las estructuras de las entidades federativas, de las
naciones y el mundo entero; la solidez, la estabilidad y el equilibrio entre
los seres humanos solo podrán ser mediante el traslado de esta imagen
innovadora y particular de los Municipios integrales hacia el contexto
universal, no hay que olvidar como bien lo señala Norbet Elias, “y es que en el mundo social existen
inventos igual que en mundo científico-técnico”[4], y
esto son las leyes que organizan la vida social al igual que un organismo, es
decir, eso de que los asuntos humanos, las leyes sociales, deben verse de forma
relativa, y por lo tanto, sin importancia, ya los griego nos enseñaron a
respetar las leyes sociales y humanas como si fueran leyes física o biológicas
en su sentido Universal.
El individuo necesita forzosamente proyectar
su conciencia hacia elevados índices de desarrollo, y para llevar a cabo este
objetivo general, necesita urgentemente reubicar su presente.
El verdadero consenso de la sociedad solo
puede ser obtenido en el espacio donde ésta se desenvuelve, y este lugar, es el
Municipio donde afloran los principios de ese sentir; son en tanto leyes que
representan a la idiosincrasia de los pueblos, que nos hablan del inicio de
estos, de la vía del orden y del progreso, que poseen la cualidad de establecer
las bases donde se sustentan los Estados, la Federación.
Sabemos que el nuevo contexto
social y político de México, por una parte, caracterizado por una prolongada
transición hacia la democracia ciudadana, y por la otra, por una violencia
protagónica que está rompiendo los marcos naturales de convivencia, y que paulatinamente,
se ha desbordado a otros escenarios en los que la misma sociedad se ve
vulnerable al ser trastocada su propia esencia de cohesión, nos obliga,
necesariamente a entrar a un período de reflexión, de promoción de la identidad
y unidad nacional, y principalmente, a un periodo de decisiones políticas y
sociales que permitan fortalecer el Estado mexicano y la construcción de un
nuevo marco de convivencia pública, paralelamente, a una discusión e
investigación sobre la naturaleza humana.
[1]Texto escrito conjuntamente con
Bruno Torres Antonio
[2]Elias
Norbert, (1981): Civilización y Violencia: Conferencia dada en el Congreso
Alemán de Sociología (Bremen, 1980).
[3] Dussel,
Enrique,: 20 tesis de política.
[4]Elias
Norbert, (1981): Civilización y Violencia: Conferencia dada en el Congreso
Alemán de Sociología (Bremen, 1980).
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