Derechos humanos -desde la democracia ateniense-
Hurgar en la historia, recurrir
al pasado para iluminar el presente, para desmitificar nuestras estructuras
conceptuales, nuestro conocimiento del mundo y del hombre, para ubicar la
urdimbre que esclarece nuestras tentativa, la nuestras, Los Derechos Fundamentales,
que aun siendo una concepción moderna, no escapa a la usura del tiempo
–historia- que le erosiona su originalidad.
Hablar de los derechos humanos implica: la
historia de los derechos humanos clave para entender ese fenómeno en el
lenguaje de la modernidad, y pos-modernidad; los derechos humanos, aporte de
los tiempos actuales para hablar de una ciencia política, y un estado de
derecho; la democracia ateniense, con todas sus limitaciones, ejemplo de
ilustración.
Una historia de los derechos humanos, tiene el
Objetivo central: de intentar ofrecer las
claves para entender ese fenómeno fundamental de la cultura política y jurídica
moderna, y decisivo para hacer posible el objetivo del humanismo moderno y,
convertir <>
al hombre en el centro del mundo[1],
Es comprenderlos, revitalizar el concepto de
los derechos humanos, al ubicarlos de nuevo dentro de la circunstancia
históricas y culturales de las épocas, y a partir de ahí, hacer la búsqueda de
las semejanzas y diferencias, de las carencias y aportaciones, en suma, actuar
con sentido de globalidad, sin caer en la parcialidad idealista (ideológica) o
materialista, en un marco de las distintas generaciones de los derechos. Este
regreso debe buscar la parcialidad y el perfeccionamiento para lo actual desde
el pretérito.
Pareciera que siendo los derechos humanos un
cuño moderno, y que se podría encontrar sus antecedentes con precisión y
propiedad sólo en los siglos XVII, XVIII, XIX y en nuestro siglo presente, esto
no nos impide hablar de una prehistoria de los derechos humanos[2].
No se puede hablar de derechos humanos hasta
la modernidad. Sin embargo, podemos hablar de una prehistoria de los derechos
humanos.
Cuando afirmamos que se trata de un concepto
histórico propio del mundo moderno, queremos decir que las ideas que subyacen
en su raíz, la dignidad humana, la libertad, o la igualdad por ejemplo, sólo se
empieza a plantear desde los derechos en un momento determinado de la cultura
política y jurídica.[3]
Aún cuando estos conceptos básicos de la
dignidad humana, como son la libertad, la igualdad, la seguridad y la
solidaridad, los podemos encontrar dispersos en autores clásicos como Platón,
Aristóteles, San Agustín, Tomás de Aquino, etc. Pero no estaban concentrados en
un solo concepto, como hoy están en la de Derechos humanos.
Como dice Welsen, <<...en miles de hebras va tejiéndose lo nuevo de lo
viejo...>>, hasta que lo viejo, los antecedentes históricos y
culturales de los derechos humanos, devinieron en su concepción actual,
llegando incluso a constituir la medida del Estado de Derecho democrático. Así
el substrato de los derechos humanos es la Dignidad Humana, por ser la fuente
de los valores de libertad, solidaridad, igualdad y seguridad jurídica, que son
los que fundamentan los distintos Derechos Humanos. Por eso cuando se habla de
derechos humanos, estamos refiriéndonos a una pretensión moral justificada
sobre la idea de Dignidad Humana. Concepto fundamental que permitió superar la
distancia que separa la ética –moral-, el derecho y el poder político. Por eso,
la novedad histórica del Estado de Derecho respecto a los demás ordenamientos
del pasado, reside en haberlos incorporados, transformándolos en normas de
legitimación interna. Para Luigi Ferrajoli
<>[4].
Podemos encontrar en el discurso de la Atenas
democrática esos antecedentes de positivación.
Podemos decir que
El período central de la ilustración ateniense
presencia el nacimiento de un nuevo modelo de sociedad, formada por ciudadanos
libres, orientada hacia la igualdad y basada en la razón; para la búsqueda de
las ideas centrales del sistema de pensamiento paralelo a ese desarrollo
institucional.[5]
Lo magnífico, es que este discurso de un
modelo político de Ciudad-Estado, que hoy llamamos democracia directa, ocurrió
en Atenas, en ese entonces, una ciudad pequeña, que merced a su pequeña
industria y a su comercio exterior, que le proporcionó un grado de riqueza
suficiente para realizar un experimento político, fundamentado por la
ilustración griega.
Vemos, una vez más, con juntarse, los
elementos ideológicos (la ideología de los ilustrados) y los materiales (la
prosperidad material), para la concreción de un hecho histórico social y
político.
Atenas creó un estado sin distinción de
clases, mediante una igualación calificada de justicia, tanto en lo legal como
en lo económico. Proclamó La libertad del individuo y estableció una base
humanitaria en la estructura democrática directa de gobierno.
Democracia basada en la posibilidad de acuerdo
entre los hombres en virtud de su naturaleza racional.
Le atribuyen a dos factores el fracaso de la
democracia ateniense: uno externo, la guerra del Peloponesio, y otro interno,
la lucha de clases dentro de la ciudad, aunado a un desarrollo de un
individualismo explosivo. La descomposición de la democracia se origina por el
mismo exceso de libertad sin contenido, sin fin, sin educación.
Independientemente de los resultados, es
importante resaltar que "los atenienses no sólo hicieron política sino que
teorizaron sobre ella"[6],
pero no previeron que la teoría pudiera llegar a ser más amplia que la
práctica.
La democracia ateniense de genera su concepción de la justicia en la voluntad del más fuerte, la cual representó en sí mismo una oposición a la concepción tradicional que fundamentaba la justicia en valores fijos dependientes de los dioses. En ese punto fue un avance. Pues vemos claro una evolución desde concepciones religiosas, fundadas en valores absolutos, hasta otras completamente laicas, que se basaban en la racionalidad del hombre. Podemos destacar el paralelismo de la teoría política griega con la originada a partir del siglo XVII, en líneas esenciales, el liberalismo y tendencias socializantes.
Pero quien mejor nos
puede ilustrar este periodo, es lo expuesto en el discurso que Tucídides pone en boca de
Pericles[7] alterminar el primer año de la guerra del Peloponesio: Pericles esboza un hermoso cuadro de la Atenas democrática <<tenemos un régimen político que no emula las leyes de otros pueblos...su nombre, debido a que el gobierno no depende de unos pocos, si no de la mayoría, es democracia. En lo que concierne a los asuntos privados, la igualdad, conforme a nuestras leyes, alcanza a todo el mundo y la elección de cargos públicos no anteponemos las razones de clase al mérito personal, según el prestigio que tiene cada ciudadano en su actividad; y tampoco nadie, en la razón de su pobreza, encuentra obstáculo...si está en condiciones de prestar un servicio a la ciudad. En relación con el Estado vivimos como ciudadanos libres...en la vida pública un respetuoso temor es la principal causa de que no cometamos infracciones, porque prestamos obediencia a quienes se suceden en el gobierno y a las leyes, y principalmente a las que están establecidas para ayudar a los que sufren injusticia...>>[8].
El discurso de Pericles, alude al ideal humano y a la práctica política, concilia igualdad con prestigio, una igualdad que es fiel a la justicia social, y un prestigio que es reflejo del carácter de los atenienses. Asimismo, habla de libertad y ley, del trabajo privado y dedicación pública, del nivel material y espiritual, de la comodidad de vida y valor personal, de la razón y a la acción.
Pero aún en esa democracia justa, la gente desconfía del abuso del poder (hybris), que se le atribuya la naturaleza humana. No deja de ser una democracia incipiente, dónde el individualismo merma sus cimientos, la racionalidad. Y que más tarde Platón, la describe como un tránsito de la aristocracia a la tiranía.
La democracia que describe Pericles, se basa en la igualdad y la justicia, implica un humanitarismo ausente anteriormente dentro de la forma de gobierno, pues el hombre se diluía en la omnipotencia de los dioses.
Esta democracia directa aludida no deja de tener, pese a su antigüedad, actualidad, y aspectos que nuestras democracias representativas carecen, el contacto directo con la voluntad del individuo. Los partidos políticos distan de representar a las mayorías, y deshumanizan la actividad política. Queda pues la deuda postergada de las contribuciones de la democracia ateniense, prehistoria de los derechos humanos.
[1] Profr. Dr.
Gregorio Peces-Barba Martínez y Profr. Dr. Eusebio Fernández García. La
historia de los Derechos Humanos, Un proyecto Comprensivo. P.1.Universidad
Carlos III, 1998.
[2] Prehistoria
porque la idea fundamental de dignidad humana no era equivalente al concepto de
derechos humanos, sin embargo, podemos encontrar en la antigüedad, la gracia
clásica y el Medioevo fundamentos que propician su aparición
[3] Peces –Barba,
Gregorio. Curso de Derechos Fundamentales. Universidad Carlos III, Madrid,
1999, p114.
[4] Citado por
Ansuátegui, Francisco Javier. Artículo “Las definiciones del Estado de Derecho
y los Derechos Fundamentales”.
[5] Rodríguez
Adrados, Francisco. La democracia ateniense. Alianza Universitaria. Madrid,
1985. p76
[6] ibíd. p.17
[7] Pericles (h.-
495a –429) político ateniense. Hijo de Jantipo y de Agarista, sobrina
de Clístenes. Se distinguió por primera vez conlaacusaciónquelanzócontra Cimón asuregresode Tasos.
Seunióa Efialtes
en la dirección del partido democrático. Después de la muerte de éste y el
ostracismo de Cimón se convirtió en el político más influyente de Atenas (-461)
[8] García Gual,
Carlos. La Gracia antigua. P.104,105.