Exhorto Segundo A propósito del único pensamiento legitimador y de Europa
La
pregunta se mantiene, es posible incorporar lo diferente sin anularlo, parece
que no, que una idea es exclusiva en el momento en que se aferra a querer ser
algo, no admitiendo la interpelación más que en el ámbito retórico, porque en
lo real, se impone sobre cualquier otra posibilidad de ser la cosas misma. No
es ocioso pensar que en las cuestiones de la naturaleza humana hemos llegado a
un salón sin salida, o mejor, al imperio de un único pensamiento legitimador,
la razón a ultranza del pensamiento occidental. incorporado en nuestro ADN,
marcado en nuestro cuerpo, siendo el cuerpo mismo, un signo que se ha hecho célula,
y una célula que se ha hecho signo, no hay distinción, entre la naturaleza
(cuerpo) humana y el espíritu humano, es monstruoso porque la dualidad aristotélica
se ha extraviada, y sólo queda una única posibilidad de concebirnos, la
ideología el lugar común, ni siquiera es ciencia, ni saber construido de la
racionalidad, el misterio del hombre se ha desvelado, animales de la ficción
real, seres irracionales racionales, lo real es racional y lo racional es real,
Hegel predecía nuestra única posibilidad de sentirnos exclusivos, de definirnos
y saber qué éramos.
Este
puerto plácido al que hemos arribado no deja de traer consecuencias, y los exabruptos
recorren por doquier los reductor de convivencia humana, y el espíritu se niega
a morir, hoy saldrán a la calle en Europa a suscribir el pacto de la mentira, y
el engaño, y les habla no un musulmán ni un radical, quizás esto último sí,
pero es otra clase de radicalidad, decía Nietzsche "el hombre prefiere
querer la nada a no querer", y hoy reafirmamos que "nos resistimos a
dejar de querer la nada a no querer”. La lectura es polivalente y polisémica,
es radical en el sentido de aprender a comprender sin comas ni puntos, a volver
a nacer desde una tabula rasa que incorporemos desde el principio las
diferencias, no es disyuntiva "falso" o "verdadero", que
como podemos ver nos deja dos elecciones que se excluyen, sino una conjunción
"falso y verdadero" que nos deja una elección, no es
"occidente" o "medio oriente (u oriente)", sino
"occidente y medio oriente (oriente)". Tenemos que aceptar que otras
elecciones a las nuestras, aunque sean desde otra ideología o filosofía, tienen
sustancialidad y ocupan un lugar común en nuestra mundo humano y terrestre, los
ciudadanos son desde lo local, esa vértigo en que hemos encarrilado el destino
de la humanidad, en el proceso globalizador y de un sólo hombre universal, ha
fracasado y nunca se logrará, esto es peor que el comunismo-marxismo-leninismo,
porque cuando menos ahí había la intención de un beneficio para todos pensando
igual.
Nos
queramos vernos exclusivos, diferentes a los demás seres vivos de este planeta,
cuando ni siquiera hemos agotado nuestra racionalidad, porque los afectos y la emotiva
ha ocupado un lugar privilegiado en nuestras apreciaciones y capacidad de distinción,
sólo así se entienda que la "filo" (amor) anteceda a la "Sofía"
(sabiduría), y que contradigan nuestro principio supremo de asepsia epistemológica;
"cuando se junta la razón y el deseo llueve sobre mojado". El hombre
en su proceso de saberse de sí mismo, está parado en una contradicción
insalvable, y es ahí justamente donde se encuentra nuestra salida y nuestra
libertad. No es una elección usar burka o no, es usar burka o no usarla la
única verdad, se nace con ella, está en la piel, como lo está no usarla, y
hablar de los derechos humanos que es excluida por la Ley de las mayorías.